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Autoempleado, empleado, miembro de junta directiva o inversionista. ¿Cuál es tu estilo de liderazgo en la empresa? Identifica el tipo de líder que eres, conoce las fortalezas y debilidades de cada perfil, así como lo que requieres para pasar al siguiente nivel tomando siempre las mejores decisiones para el negocio. Conoce detalles aquí.

La información aquí contenida es simplemente material informativo que se pone a disposición de los Negocios. Es responsabilidad de los clientes y los Negocios el cumplimiento de la normatividad que le sea aplicable.



Contenido del artículo
- De autoempleado a inversionista: el caso de los grandes gurús tecnológicos
- Autoempleado: así nacen los emprendimientos
- El empleado: uno de los tipos de líderes en una empresa
- El líder que se cuestiona es el indicado para dirigir la empresa
- El líder que se convierte en miembro de junta directiva
- De líder a inversionista


De autoempleado a inversionista: el caso de los grandes gurús tecnológicos

De autoempleado a inversionista: el caso de los grandes gurús tecnológicos

Hace algunas semanas, Jeff Bezos, fundador y actual CEO de Amazon, envió una carta a sus empleados en la que les anunciaba su retiro. Él, que creó la empresa en un garaje en Seattle, la catapultó a la cima más alta que una compañía puede lograr: la de las empresas con una mayor valoración de mercado. Ahora, solo quiere hacerse cargo de la toma de decisiones estratégicas como miembro de la junta directiva.

Bezos siguió los pasos de los fundadores de otras de las grandes empresas tecnológicas. Como él, Bill Gates pasó de ser el fundador y líder de Microsoft para disfrutar de los beneficios que le da ser solo un inversionista. Así mismo, los fundadores de Google ahora viven de la renta que les brinda la empresa, mientras que Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, encabeza la lista de los empresarios que pronto darán el mismo paso.

De acuerdo con Luis Flórez, director de la firma de consultoría Epic Partners, lo que subyace a este tipo de decisiones es la evolución de las compañías. De esto depende el rol que cada líder desempeña en ellas en las diferentes etapas de su ciclo de vida.

“La única forma en que una organización crece es cuando su líder también lo hace, pero parte de crecer no significa necesariamente asumir más responsabilidades, sino asumir menos cuando otras personas pueden conducir a la empresa hacia una siguiente etapa”, asegura.

Autoempleado: así nacen los emprendimientos

Autoempleado: así nacen los emprendimientos

Por lo general, los emprendedores comienzan su carrera como empresarios en el rol de autoempleados. “Muchas personas que tienen una habilidad deciden volverla negocio. Esta es una de las formas como nacen las startups. El aporte de los líderes en esa etapa radica en que se vuelven la semilla fundadora de la empresa”, explica Juan Carlos Olano, uno de los fundadores de YaQui, que ofrece soluciones de e-commerce.

En la mayoría de los casos, estas personas dedican el 80% de su tiempo a la producción y muy poco tiempo al negocio como tal, es decir a áreas como las de mercadeo, ventas, contabilidad o finanzas. Tal vez realizan tímidas acciones en cada una de ellas, pero sin tener un conocimiento profundo de las mismas. En gran parte por esto, dice Olano, el 95% de las startups mueren durante su primer año.

“Solo el 5% de los líderes de empresas que están en esta etapa se dan cuenta de que necesitan apoyo, empiezan por buscarlo en personas cercanas y a vender a un nivel que da el capital para contratar al primer empleado. Estos emprendedores impulsan el crecimiento de sus organizaciones porque se dan cuenta de sus debilidades y reconocen que las pueden suplir al contar con otras personas”, dice el experto.

El empleado: uno de los tipos de líderes en una empresa

El empleado: uno de los tipos de líderes en una empresa

Cuando el emprendedor logra contratar y delegar se convierte en un empleado de la compañía y en este caso hay dos tipos de escenarios, de acuerdo con Juan Carlos Olano. En el primero, el líder creció su organización, tiene empleados, asesora en términos de producción y, al mismo tiempo, asume la dirección de una o varias áreas. Se vuelve gerente dentro de su negocio.

En este escenario, los directivos se preocupan por desarrollar su liderazgo. Es decir que son capaces de armar un equipo de trabajo engranado y de orientarlo para que todos se enfoquen en la misma visión. Siguen aportando a la producción, pero se esfuerzan por superar sus debilidades para que la compañía crezca como un todo.

Comillas

Sin embargo, a veces los nuevos directivos no son buenos jefes, no saben dirigir, no saben transmitir sus mensajes ni tienen una visión clara y a largo plazo del negocio. Por lo tanto, no logran consolidar un buen equipo o comunidad ni una cultura organizacional, lo que hace que la empresa fracase

Juan Carlos Olano, fundador de YaQui (soluciones en e-commerce)
 

Para Luis Flórez, precisamente, uno de los desafíos o transiciones más grandes por las que deben pasar los líderes es cuando deben empezar a delegar decisiones y confiar en las personas que tienen a cargo. Esto marca la diferencia entre una pequeña o mediana empresa que se va a quedar en el mismo tamaño versus la que logrará crecer.

De acuerdo con Flórez, “es clave que el líder comprenda que su rol ya no es ser el único tomador de decisiones, sino un coordinador de ellas. Quienes no logran dar ese salto, incluso los que tienen una claridad estratégica sobre dónde están las oportunidades de crecimiento, no logran dar ese paso. Se convierten en el cuello de botella del crecimiento de la empresa”.

 

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El líder que se cuestiona es el indicado para dirigir la empresa

El líder que se cuestiona es el indicado para dirigir la empresa

Otro hito que ocurre durante la trayectoria de los líderes y que define uno de los tipos de liderazgo en las organizaciones ocurre cuando los directivos perciben que no son buenos gerentes en general o buenos gerentes de un área específica. Esto se da, especialmente, cuando empiezan a delegar funciones y notan que ellos no son la persona idónea para asumir una responsabilidad.

Por esa razón, como dice el director de Epic Partners, Luis Flórez “se hacen a un lado. Es decir que toman otro rol en la organización, de acuerdo con su experiencia, y delegan la dirección de la empresa a una persona que sí tenga habilidades de coordinación y una mirada más global del negocio. Eso requiere de una tremenda dosis de humildad. No es fácil para una persona que fundó una empresa, por ejemplo, decir que ya no es su mejor capitán”.

 

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El líder que se convierte en miembro de junta directiva

El líder que se convierte en miembro de junta directiva

Entre los tipos de jefes y líderes, igualmente, se encuentran los que prefieren ceder sus responsabilidades en el día a día y hacerse miembros de la junta directiva para dedicarse a tomar decisiones estratégicas sobre el negocio. Saben que, para que la compañía crezca más, ellos mismos deben ser reemplazables. Pero dar este paso supone el gran reto de encontrar a quien mejor pueda ocupar su cargo.

“Tienen que formar a uno o varios subalternos con el fin de que empiecen a entender el proceso de toma de decisiones de la empresa, a ser visionarios y a aportarle a la visión original del fundador. Poco a poco, pueden ir delegando sus funciones como gerentes generales a su equipo. A esto pueden aspirar quienes creen, en cierto punto, que su empresa puede continuar su viaje sin ellos y, además, quieren probar otros estilos de vida”, asegura Olano.

Flórez añade que tomar esta decisión requiere de suficiente madurez como para entender que el líder no es el único o el mejor para capitanear la empresa. Esto abre la puerta a que el directivo deje la gerencia para ocupar otro cargo, por ejemplo, o para sumarse a la junta directiva.

En el lado opuesto están los líderes que son incapaces de soltar su rol o la toma de decisiones. Ellos pueden hacer crecer su empresa hasta cierto nivel, pero limitan su potencial.

Cabe aclarar que todas las opciones anteriores son válidas. Incluso, para algunos directivos, participar en el día a día de la empresa o en su gestión es lo que les da sentido. La clave está, dado el caso, en entregar la empresa a quienes puedan llevarla a un nivel superior que el antiguo gerente y no todo lo contrario.

 

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De líder a inversionista

De líder a inversionista

Finalmente, entre los estilos de liderazgo están quienes dejan la gerencia para ser inversionistas de la empresa para la que antes trabajaban. Luis Flórez dice que este caso es mucho menos común porque una decisión como esta solo se toma cuando el negocio está consolidado financieramente y resulta atractivo para cualquier inversionista.

“Los empresarios -asegura- eligen esta alternativa cuando sienten que la empresa camina sola, puede pagar dividendos y es tan sólida económicamente que, a pesar de que ocurran eventos adversos como una baja en las ventas, es capaz de asumirlos”.

Al respecto, Juan Carlos Olano concluye que, si un gerente o directivo toma esta decisión, tiene que estar seguro de haber dejado no solo un excelente equipo gerencial, sino sistemas de control o evaluación más conocidos como “accountability”. Estos le permiten a la empresa autovigilarse con respecto a todas las variables que le indican a una persona si su inversión está en buenas manos.

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