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¿Son los negocios sociales generadores de valor para las empresas?

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Tendencias30-09-2019

Por:

Federico Pérez García
Analista de Acciones – Consumo e Industria
Investigaciones Económicas en Renta Variable
Grupo Bancolombia

¿Son los negocios sociales generadores de valor para las empresas?

A lo largo de la historia, el poder dominante en la sociedad ha sido el encargado de cuidar de los menos favorecidos. Por cientos de años dicho poder fue la religión. Con el paso del tiempo comenzó a perder relevancia y fue superada por el poder político, lo que implicó que los gobiernos estuvieran a cargo de estos grupos. Actualmente, el poder más importante lo componen las organizaciones, y ese poder les implica responsabilidades: una de ellas es cuidar y velar por los más desfavorecidos.

Según la ONG Global Justice, a 2016 más de dos tercios de las 100 entidades económicas más grandes a nivel mundial eran empresas, la mayoría privadas. Walmart, el gigante retailer, ocupa el décimo lugar en la lista, es decir, sus ingresos en 2016 superaron no solo al resto de empresas a nivel mundial, sino también al 95% de los países en el mundo, siendo sus entradas financieras solo menores a las de los nueve países con mayores ingresos. 

¿Por qué las empresas deberían interesarse en proyectos de impacto social?

Además de la responsabilidad inherente a su actual protagonismo, existen razones más profundas que motiven a las empresas a seguir esta tendencia de aumentar su inversión en proyectos de impacto social. Empresas como Microsoft, Google y Walt Disney, que por años se han mantenido en el top ranking de las empresas con más altos niveles de responsabilidad social empresarial (RSE) fortaleciendo la percepción de sus consumidores, confirman el reto que actualmente tienen las empresas que buscan captar la atención del mercado en un ambiente donde cada vez la percepción del mercado gana mayor relevancia en la intención de compra de productos o servicios.

En primer lugar, es importante desmitificar que las empresas solo se deben a sus accionistas. Si bien este grupo es esencial para las compañías, hay otros grupos de interés de igual importancia, que por muchos años fueron olvidados y deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones empresariales. Gracias al concepto de stakeholders, comenzó a ganar relevancia el hecho de que las compañías no solo deben velar por el interés de sus accionistas sino por el de todos los grupos de interés, ya que sin ellos dejarían de existir. Entre ellos destacamos a sus empleados, clientes, proveedores, acreedores, gobierno y sociedad en general.

¿Qué ocurre cuando  una empresa se enfoca solo en buscar utilidades para sus accionistas y no vela por los intereses de todos sus grupos de interés?  Al respecto, cabe mencionar el mediático caso de Volkswagen. En 2015,  la agencia de protección ambiental de Estados Unidos la responsabilizó de fabricar dispositivos que le ayudaban a pasar las revisiones de emisión, aun cuando sus carros emitían 40 veces más dióxido de carbono que lo permitido. Esta acción de la empresa de automóviles buscaba aumentar sus utilidades a costa de las comunidades y el medio ambiente, pero afectó la percepción pública de la compañía alemana, que incluso meses después continuaba evidenciando como la disposición del público a comprar un carro Volkswagen había caído 28%, mientras que la percepción de la consciencia ambiental empresarial se había desplomado un 50%.

Lo anterior no implica que las compañías deban renunciar a la búsqueda de utilidades, sino que esta búsqueda no debe ser su único objetivo. Además, hoy los directivos de las empresas deben estar más abiertos a iniciativas que tengan un impacto directo en sus stakeholders que por consiguiente generaría un impacto indirecto en sus utilidades. En este sentido, es importante la categoría de negocios sociales.

¿Qué es un negocio social?

Definición de los negocios sociales

Es un concepto creado por el Nobel de paz Muhammad Yunus, quien señala tres características que lo diferencian, el primero de ellos es que tiene impacto social, el objetivo del negocio es aliviar la pobreza (desnutrición infantil, población de la tercera edad, acceso a agua, entre otros). Lo segundo, es que se debe manejar como un negocio, es decir, tiene que ser sostenible, no debe dar pérdidas. Y, finalmente, si hay utilidades, estas no van al accionista, sino que se reinvierten en el negocio. Los inversionistas recuperan solo el dinero que invirtieron inicialmente.

Las inversiones en negocios sociales traen diversos beneficios para las organizaciones. Frédéric Dalsace, profesor de la universidad HEC en París, destaca cinco:

Beneficios de los negocios sociales

Negocios sociales: casos de éxito

  • Grameen Danone: el Grupo Danone, compañía de alimentos mundialmente reconocida, lanzó hace algunos años junto a Muhammad Yunus su primer negocio social llamado Grameen Danone. El proyecto estaba enfocado en atacar la malnutrición y pobreza en India a través de yogures especialmente diseñados que contenían los micronutrientes que carecían los niños, al tiempo que empleaban en su fábrica a personas en situación de pobreza extrema. El proyecto fue tan exitoso, tanto para Danone como para sus grupos de interés, que la compañía creó Comunidades Danone, donde lleva a cabo 10 negocios sociales diferentes en 12 países enfocados en malnutrición y acceso a agua potable, de los que se benefician 1 millón de personas. Esto le ha permitido a la compañía no solo expandir sus fronteras a nuevos mercados y aumentar sus ventas, sino también aplicar la innovación generada en estos países a sus demás mercados, aumentar el sentido de pertenencia de sus empleados y alcanzar en varios indicadores los más altos estándares de reputación.
  • Mars: esta compañía, igualmente reconocida en el sector de alimentos, en los últimos años ha aunado esfuerzos con diferentes ONGs alrededor del mundo que trabajan con pequeñas asociaciones de cultivadores de cacao, una de sus principales materias primas, buscando que los cultivadores mejoren el rendimiento de sus cultivos y su calidad de vida, mientras les ayuda a abordar problemas potenciales de derechos humanos en la cadena de suministro. Esto no solo beneficia a los cultivadores sino a la misma compañía, al garantizarle sostenibilidad, calidad y disponibilidad de su materia prima.

Las experiencias de Danone y Mars están respaldadas por la academia, según un estudio realizado por la estratega de impacto social Wendy Woods, las empresas que son altamente activas en estrategias de impacto social logran obtener primas en su valoración e incrementar sus márgenes financieros, lo cual termina siendo un impacto indirecto tangible en el bolsillo de los inversionistas.

Necesidad actual: maximizar el impacto social

De acuerdo con el profesor de negocios Michael Porter, la sociedad ha progresado en diversos aspectos gracias a esfuerzos de diferentes organizaciones, públicas y privadas, pero el problema que existe es la incapacidad de escalar dichos esfuerzos, es decir, lograr un impacto mayor, más generalizado, y esto se debe a la falta de recursos monetarios. Estos son creados por las empresas cuando logran suplir necesidades a cambio de una utilidad. Solo las empresas pueden crear recursos y es precisamente la utilidad generada la que permite que las soluciones creadas por una empresa pueden ser escaladas, incluso de forma infinita.

La Alianza Global de Inversión Social (GSIA, por sus siglas en inglés) informó que las inversiones en responsabilidad social se incrementaron durante los últimos dos años en un 25%, hasta alcanzar USD23 billones. Si bien esta cifra luce astronómica, además de inversiones de impacto social y fondos ambientales, incluye portafolios que excluyen fabricantes de armas o empresas de juegos de azar. Estas estrategias de exclusión representan el 65% de estas inversiones, lo cual muestra el terreno que aún se tiene por recorrer en incrementar las estrategias de impacto socio ambiental.

Negocios sociales en Colombia

En el país las cifras no son muy alentadoras. Según el Banco Mundial, si bien la desigualdad en Colombia ha disminuido en la última década, continúa siendo “obstinadamente alta”, ubicándose como el segundo país más desigual de América Latina, con un índice de Gini de 50,8. Nivel lejos del 39,7 alcanzado por Uruguay, que lo ubica como el país menos desigual de la región con importantes avances en la última década, los cuales de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se deben, entre otras razones, a mayor inversión en programas sociales, que alcanzan 10,47% del PIB.

El índice de Gini es un indicador que se utiliza para medir la desigualdad de los ingresos en un país, puede variar entre 0 y 100; cuanto mayor sea el número mayor será la desigualdad. En términos prácticos, al compararlo con el juego de mesa Monopolio, cuando comienza el juego el indicador está en cero y todos los participantes están en condiciones iguales y al finalizar la partida el índice de Gini será de 100, ya que una persona obtendrá todos los recursos.

Otra de las cifras reveladoras de la situación en Colombia son los ingresos con los que sobrevive la población. De acuerdo con el Banco Mundial, en 2017 alrededor de 14,5 millones de colombianos sobrevivieron con menos de USD88 al mes, es decir menos de USD3 diarios. ¿Qué están haciendo al respecto las empresas?

En Colombia existen emprendimientos sociales, entre los cuales se pueden destacar:

  • Nebulón que busca proveer agua a zonas de desabastecimiento hídrico.
  • Frutichar que genera empleo formal a jóvenes buscándolos alejar del conflicto armado.
  • Get up and Go Colombia que promueve el turismo en regiones afectadas por el conflicto.

Sin embargo, es necesario un mayor esfuerzo por parte del Gobierno, empresas públicas y, en mayor medida, de empresas privadas en estructurar un modelo de negocio que garantice un mayor alcance del impacto social y también la sostenibilidad en el tiempo con una rentabilidad que haga viable la apuesta tanto para las comunidades como para las empresas. Actualmente, existen muchos frentes para trabajar y fortalecer entre los que se resaltan el acceso a agua potable, malnutrición, cobertura de energía, educación, entre muchos otros.

Más que donaciones a proyectos filantrópicos, que claramente tienen un impacto positivo, se necesitan mayores inversiones en negocios sociales, los cuales lograrán un mayor alcance y perdurarán más en el tiempo, además generarán beneficios incuantificables para sus inversionistas. La responsabilidad está en cada participante de la sociedad y, por supuesto, las empresas. ¿Le daremos la espalda al mundo?

 

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