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Financiamiento verde: una mirada a la sostenibilidad de los negocios

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Tendencias09-08-2017

PorAna María Zapata Vélez
Especialista en Sostenibilidad / Grupo Bancolombia

Financiamiento verde: una mirada a la sostenibilidad de los negocios

La actividad humana y el desarrollo industrial han venido contribuyendo al deterioro del medio ambiente y han profundizado los efectos del cambio climático. De allí que se requiera una solución conjunta y progresiva a nivel internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En particular, se prevé que el cambio climático afectará más gravemente a los países en desarrollo.

Sus efectos como las altas temperaturas, los cambios en el régimen de precipitaciones, el aumento del nivel del mar y los desastres más frecuentes relacionados con el clima, representan riesgos para la agricultura, los alimentos y el suministro de agua. La materialización de estos riesgos afectaría los recientes avances en la lucha contra la pobreza y el hambre, las enfermedades, la vida y el sustento de miles de millones de personas que habitan nuestro planeta. Abordar el cambio climático requiere una cooperación mundial sin precedentes.

Colombia es el responsable del 0.46% de las emisiones de gases efecto invernadero a nivel global, según datos del Ideam en el 2010. Sin embargo, esta participación tiene tendencia a crecer: se calcula que, si no se toman medidas necesarias las emisiones podrán aumentar cerca del 50% en 2030.

El compromiso de Colombia frente al acuerdo de París en materia de mitigación promete reducir un 20% las emisiones de gases del efecto invernadero, con respecto a las emisiones proyectadas para 2030. La decisión del 20% es principalmente por su costo beneficio en términos económicos, las medidas están encaminadas a la modernización y transformación de la economía sin que ninguna cueste más de USD 20 por tonelada de CO2.

De acuerdo con los estudios realizados por el Ideam, de los 240 millones de toneladas de CO2 que emite el país, 130 corresponden al sector agropecuario, 70 millones al sector energético y el resto se divide entre residuos y procesos industriales.

Distribución de las emisiones en los diferentes sectores

En la escala nacional, la estrategia de "Crecimiento Verde" (estrategia envolvente del "Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018: Todos por un nuevo país") busca que todos los sectores productivos adopten prácticas de generación de valor agregado que conduzcan a que el crecimiento sea sostenible económico, social y ambiental. Ello implica aumentar la productividad, competitividad, sostenibilidad y eficiencia en el uso de los recursos de los diferentes sectores de la economía, a la vez que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, se garantiza el bienestar de toda la población y se adaptan los territorios al clima del futuro.

Financiamiento verde  

Aquí es donde el financiamiento verde entra a jugar un papel protagónico, pues para conseguir una economía baja en carbono se requiere tener una mirada diferente desde la financiación.

Así, entendiendo los riesgos y oportunidades que puede generar los efectos del cambio climático en los diferentes sectores productivos, se establece de qué manera un proyecto es sostenible en el largo plazo, después de que la financiación ha terminado.

Según las tendencias del mercado vemos cómo permanentemente los costos asociados al consumo de agua, energía, combustibles, tratamiento de vertimientos, eliminación de desechos y subproductos, las multas e impuestos ambientales, las indemnizaciones para empleados y el costo de la materialización de riesgos de reputación, son más relevantes en los balances de las compañías.

El financiamiento verde hace referencia a recursos públicos y privados, internacionales o nacionales, que se movilizan en calidad de donación, créditos, inversiones de capital de riesgo o transacciones en mercados de carbono para mitigar el cambio climático, y así permitirles a los países adaptarse a sus impactos.

De esta forma, es posible la implementación de proyectos y programas de mitigación de emisiones de CO2, retención y captura de carbono; así como la adaptación, desarrollo de capacidades, transferencia y difusión de tecnología1.

En los últimos años, el financiamiento verde ha despertado un creciente interés. La comunidad internacional conoce la necesidad de canalizar fondos a países en desarrollo para ayudarlos a mitigar los impactos del cambio climático y adaptarse a ese fenómeno. De acuerdo con estudios recientes, en 2010-2011 los flujos anuales de fondos destinados al cambio climático a nivel mundial alcanzaron la cifra de entre USD 343.000 y USD 385.000 millones, de los cuales tan solo entre USD 16.000 y USD 23.000 millones correspondieron a contribuciones del gobierno, mientras que el 74% del financiamiento total del cambio climático procedió del sector privado. Dada la naturaleza de los desafíos climáticos de cara al futuro, los países en desarrollo serán los principales beneficiarios de estos flujos de capital.2

Colombia no ha sido ajena al financiamiento verde. Según el informe de Sostenibilidad 2015 de Asobancaria, con 27 entidades financieras reportando, se logró identificar la colocación de recursos por aproximadamente 1.2 billones de pesos en proyectos con beneficios ambientales y sociales. De la misma manera, se identificó que 8.2 billones de pesos de la cartera desembolsada por estas entidades contó con un análisis de criterios de riesgos ambientales y sociales.

Es ahí donde el financiamiento verde nace con el compromiso que han adquirido las entidades bancarias con la sostenibilidad y la transformación de sociedad. Estos recursos están orientados al financiamiento de proyectos que promueven el uso sostenible de los recursos naturales, la protección y conservación del medio ambiente, la adopción de procesos de producción sostenible y la competitividad de los sectores productivos del país, contribuyendo al mejoramiento de la calidad de vida de la población e impactando positivamente el medio ambiente.

Los proyectos deben contar con un beneficio y/o la mitigación de daños para el medio ambiente, pues lo realmente importante es la obtención de resultados junto al desarrollo exitoso y sostenible de los proyectos.

1 Para más información, visite este sitio.

2 Para más información, visite este sitio.

¿Cuáles mecanismos de financiamiento se ofrecen?  

  • Líneas de crédito propias: cada banco estructura sus líneas verdes de acuerdo a sus proyecciones y con sus propios recursos.
  • Recursos de Bancas multilaterales: son financiamientos que se ofrecen a través del Banco Interamericano de Desarrollo-BID, Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento -CAF, entre otros, para ser aprovechados por medio de la banca comercial mediante créditos, garantías o encargos fiduciarios que ofrecen menores tasas, o que ayudan a mitigar riesgos.
  • Líneas de crédito de entidades de redescuento: son las líneas que se obtienen de los bancos de segundo piso como Bancoldex, Findeter, Finagro, entre otros, para ofrecerlos en el mercado a través de la banca comercial.
  • Bonos verdes: son un instrumento de deuda ofrecidos en el mercado financiero por un emisor a un plazo fijo, los cuales están destinados a financiar proyectos enmarcados en el crecimiento verde y la sostenibilidad.
  • Fondos de inversión: seleccionan proyectos con criterios de sostenibilidad para su portafolio, por ejemplo, la financiación de grandes proyectos de infraestructura de energías renovables a través de las operaciones de Project Finance.
  • Tarjetas de crédito y débito verdes: los emisores de tarjetas verdes se comprometen a hacer una donación de un porcentaje por compra realizada, donde se transfieren recursos para apoyar iniciativas de adaptación y mitigación de cambio climático, de reducción de emisiones o conservación de una especie animal. También se encuentran tarjetas que otorgan descuentos a los consumidores para el pago de productos ambientalmente responsables.
  • Cuentas de ahorro verdes: permiten que el cliente realice depósitos a un fondo administrado por el banco que consiste en financiar proyectos responsables con el medio ambiente, por ejemplo, para la siembra de árboles, la implementación de energías renovables y la conservación de recursos naturales
  • Modelos ESCOS: fondos que permitan apalancar financieramente a empresas de ingeniería en energía, donde la ESCO ofrece implementar soluciones de eficiencia energética en todo el espectro de proyectos, facilitando así el acceso al financiamiento para su ejecución. El proyecto se paga con el ahorro generado por el mismo.

El propósito de este tipo de financiamiento es prevenir, manejar o mitigar los impactos que se le hacen al medio ambiente, además de estar dirigido hacia la adaptación al cambio climático, para esto, se encuentran proyectos que pueden ser susceptibles de acompañamiento financiero como:

  • Eficiencia energética.
  • Energías renovables (generarla o aumentar su uso).
  • Construcción sostenible.
  • Producción más limpia.

El financiamiento verde puede hacer surgir nuevas fuentes de crecimiento por medio de:

  • Productividad: aumento de la eficiencia en el uso de los recursos y de los bienes naturales aumentando la productividad. Reducción de los residuos y del consumo de energía. Disponibilidad de recursos para un uso con el valor más alto.
  • Innovación: oportunidades para la innovación, estimuladas por las condiciones de un marco de referencia que den paso a nuevas maneras de crear valor y abordar los problemas ambientales.
  • Nuevos mercados: creación de nuevos mercados al alentar la demanda de bienes, servicios y tecnologías verdes, creando con ellos nuevas oportunidades de empleo.
  • Confianza: impulsarla mediante una mayor previsibilidad y estabilidad con respecto a los cambios que el cambio climático pueda traer con él.

El financiamiento verde también ayuda a reducir los riesgos de crecimiento de:

  • Estrangulamientos que surgen cuando la escasez de recursos o su menor calidad hacen más costosa la inversión, por ejemplo, la necesidad de una infraestructura intensiva en capital cuando los abastecimientos de agua escasean o la calidad de la misma disminuye, sucede igual para combustibles y energía eléctrica.
  • Desequilibrios en los sistemas naturales que aumentan el riesgo de que se presenten efectos abruptos muy perjudiciales y potencialmente irreversibles.3

Es indispensable que el financiamiento verde en las instituciones financieras esté enmarcado dentro de una estrategia de negocios sostenibles, que permita tener una mirada global de lo que puede pasar en cada uno de los sectores de la economía.

La identificación de riesgos y oportunidades asociadas al cambio climático en cada una de las actividades de una cadena sectorial permite a las entidades financieras no solo minimizar el riesgo financiero, sino también llegar a sus clientes con soluciones innovadoras que le permitirán adaptarse a eventos adversos que puedan presentarse y mitigar riesgos asociados. Por ejemplo, el sector avícola podría verse simplemente como la producción de huevos y carne de pollo, sin embargo, una mirada global nos permite darnos cuenta que, desde el abastecimiento de materias primas hasta la comercialización encontramos riesgos y oportunidades asociadas al cambio climático, al cumplimiento normativo y a temas reputacionales.

Logística del financiamiento verde

Las entidades financieras son las llamadas a generar las estrategias y movilizar los recursos que le permitan a las empresas, de una manera costo efectiva, poder implementar sus proyectos de mitigación y adaptación, y así caminar hacia una economía sostenible.

Medidas a implementar en financiamiento verde

3 Para más información, visite este sitio.

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