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Agricultura sostenible: un motor de cambio para Colombia

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Tendencias28-09-2020

Por Juan Sebastián Estrada Carmona
Analista gerencia de Sostenibilidad
Grupo Bancolombia

Conozca aquí por qué la agricultura sostenible es un motor de cambio para el país.

La agricultura se ha transformado en el centro de la agenda global, tanto en el corto como en el largo plazo. En el primero por la seguridad alimentaria y la incertidumbre sobre el suministro que ha creado la pandemia del covid-19 y, en el segundo, por su influencia sobre el cambio climático.

En el agro, así como en las estrategias de inversión, la clave para obtener los mayores rendimientos con el menor riesgo, está en la diversificación. Así mismo, las empresas del sector que involucren criterios ASG -ambientales, sociales y de gobierno corporativo- en su gestión serán más atractivas para clientes e inversionistas y podrán expandirse a mercados de mayor valor más fácilmente.

Por eso, le compartimos algunos de los aspectos ASG más relevantes del sector agro y alimentos en el mundo, que ilustramos con un caso de éxito local de producción agrícola sostenible: la hacienda Reserva El Paraíso, ubicada en el municipio de Puerto Berrío, Antioquia, en la subregión del Magdalena Medio colombiano, que ha contado con financiación de Bancolombia y hoy es un ejemplo de prácticas productivas sostenibles.

Estrés hídrico
  • Según el Banco Mundial la agricultura es responsable por más del 70% del uso de agua dulce global.

    La competencia por el uso del agua entre comunidades y sistemas agrícolas podría presentar retos y conflictos. Los consumidores, por su parte, ejercerán cada vez más presión para tener acceso a productos con una adecuada gestión del recurso hídrico.

    • Los sistemas de irrigación son importantes (en algunos casos indispensables) para el establecimiento temprano de los sistemas, pero es primordial aprovechar y conservar el agua de lluvia al máximo para reducir la necesidad de irrigación (minimizar la huella hídrica azul del producto), buscando incluso eliminarla con el tiempo, pues la dependencia de fuentes externas es un riesgo difícil de gestionar. En este sentido el mejor reservorio de agua es un suelo con altos contenidos de materia orgánica y protegido del sol y el viento por coberturas vegetales y biomasa residual.
    • Las técnicas para “cosechar” agua se orientan a reducir la escorrentía. Para esto es recomendable distribuir el agua por todo el terreno haciendo que fluya lo más lentamente posible para promover la infiltración a través de terrazas, bermas, diques, barreras vegetales y eras en curvas de nivel o arados keyline. Además, donde la topografía lo permita, también puede ser posible implementar reservorios superficiales construyendo pequeñas presas de tierra para formar estanques que almacenen los excedentes de agua lluvia. Estas técnicas también contribuyen a evitar la erosión y pérdida de cobertura del suelo previniendo el lavado y la fuga de nutrientes, y evitando la contaminación de los cuerpos de agua superficial en regiones de alta pluviosidad y relieves pronunciados, como la región andina en Colombia.
    • Los procesos de transformación y empaque, donde se requiere el uso de agua principalmente para lavados, deben cerrar el ciclo del agua implementando sistemas de tratamiento que permitan la reutilización (minimización de la huella hídrica gris).
       

    La Reserva El Paraíso es un caso de éxito en buenas prácticas de sistemas de irrigación, técnicas para cosechar agua y proceso de transformación y empaque.

    Gestión de agua en Reserva El Paraíso

     

    Comillas

    “Tenemos aproximadamente 100 cuerpos de agua, en lo fundamental creados con la retención de aguas lluvias. Estos canales y lagos de diversos tamaños son una fuente dinámica de vida y de conservación de los niveles de humedad en forma constante para mitigar los riesgos de la variabilidad en las lluvias”.

    Biodiversidad y uso del suelo
  • La base de todos los sistemas agrícolas productivos está en un suelo saludable, rico en microorganismos, e integrados con un ecosistema biodiverso donde se alcance un equilibrio natural de las diferentes especies.

    Las operaciones de agricultura y las prácticas de uso del suelo pueden impactar sustancialmente los ecosistemas circundantes, mientras que la presión del consumidor es cada vez mayor al exigir productos que no contribuyan a la deforestación (esta es una oportunidad comercial interesante para productores), pero incluso más para aquellos que trabajen activamente en la implementación de sistemas regenerativos, que contribuyan con incrementos importantes de la cobertura vegetal y por ende la fijación de carbono atmosférico.
     

    La base de todos los sistemas agrícolas productivos está en un suelo saludable, rico en microorganismos, e integrados con un ecosistema biodiverso.

    El abono orgánico en El Paraíso se hace a partir de bovinaza y lombricultura, usados internamente en los procesos de reforestación, bancos de proteína, huertas agrícolas y comercializado externamente.

     

    Comillas

    “Nuestros abonos orgánicos ayudan a reparar los suelos mejorando sus características físicas, químicas y biológicas; su uso constante permitirá recuperar la fertilidad natural del suelo y contribuirá a aportar al mejoramiento del medio ambiente”.

     

    Entre estas prácticas están los sistemas agroforestales y silvopastoriles, que incorporan en su diseño las sinergias naturales presentes en los ecosistemas para potenciar la productividad y la eficiencia a través de múltiples elementos.

    La transición a este tipo de sistemas tiene el mismo objetivo que la diversificación de inversiones de capital: maximizar los rendimientos a través de la mitigación del riesgo. Esto se debe a que los sistemas productivos tendrán diferentes impactos ante acontecimientos negativos, tanto naturales como del mercado. Además, dichos sistemas son más resilientes a eventos de impacto más general como los previstos por el cambio climático.

    Los sistemas agroecológicos generan incrementos en la eficiencia del uso de recursos (agua, luz solar, nutrientes), llevando finalmente a una reducción significativa de costos, a través de:

    • Fertilización: integración con sistemas animales y otras plantas para aumento de la biomasa y reciclaje de nutrientes.
    • El aumento de la biodiversidad promueve la atracción de depredadores naturales para control de plagas (aves, murciélagos, insectos benéficos).
    • Mejora de la productividad: producción en múltiples estratos (en 3 dimensiones en lugar de 2), extracción de nutrientes de estratos más profundos usando especies con raíces profundas.
    • Aumento de biodiversidad: esta abre la puerta para explorar el turismo de naturaleza como una alternativa de ingresos adicionales para el productor agrícola y es percibida actualmente como una de las mejores oportunidades para la población rural.
    • Mejor retención de agua en el suelo: la cobertura vegetal protege el suelo de la evaporación y crea microclimas que favorecen la condensación y la precipitación.
       

    La conservación de bosques y la reforestación es una de las buenas prácticas en cuanto a sistemas agroforestales y silvopastoriles.

    Conservación de bosques y reforestación en Reserva El Paraíso
     

    La Reserva El Paraíso avanza en un proyecto dinámico de reforestación de nativos combinado con siembra de árboles frutales que cubre aproximadamente el 80% del área. Esto implica que:

    • Tienen sembrados cerca de 310.000 árboles nativos y frutales.
    • Son refugio de unas 100.000 plantas epifitas que contribuyen a la integración del espacio con todos los seres vivos, especies silvestres y domésticas que se nutren cada vez más en el ecosistema.

     

    En la reserva se promueve la meliponicultura y crían colmenas de dos especies de abejas: Camandulitas y Angelitas. Además, hay gran variedad de fauna silvestre.

    Biodiversidad: aquí fluye una poderosa dinámica de vida silvestre como tropas de mono araña y aullador, mamíferos acuáticos, aves nativas y migratorias, anfibios, reptiles, abejas nativas y especies botánicas en vía de extinción.
     

    En ganadería, métodos como el pastoreo de ultra alta densidad o sistemas silvopastoriles contribuyen a la regeneración del ecosistema, reducen costos a partir de una planeación adecuada de los periodos de recuperación de las pasturas y la incorporación de especies adaptadas a las condiciones locales, incrementan la cantidad de biomasa disponible y sirven de hábitat a especies animales.
     

    En ganadería, métodos como el pastoreo de ultra alta densidad o sistemas silvopastoriles tienen muchos beneficios como la regeneración del ecosistema.

    Ganadería sostenible: en la reserva se promueve la restauración ecológica pasiva y activa, reforestación, silvopastoreo, semiestabulación de ganado vacuno y bufalino, pensando en el bienestar animal.
     

    La implementación de estos sistemas implica los siguientes retos:

    • Una planeación detallada y el tiempo suficiente para implementarlo y alcanzar la madurez.
    • Pueden ser intensivos en mano de obra y recursos iniciales, pero en el largo plazo son más eficientes.
    • La comercialización de productos alternos en menores cantidades depende del acceso a mercados y economías de escala.
    • Al ser sistemas más complejos existe también una dificultad de predecir impactos negativos (por ejemplo, por competencia entre especies, alelopatía, entre otros), por lo cual las transiciones deben ser graduales y basadas en procesos de revisión y adaptación permanente.

     

    Emisiones de carbono
  • Los productores de alimentos venden bienes con una alta huella de carbono aguas arriba, asociada principalmente al transporte, lo cual es relevante para los productos de exportación y significativo para aquellos transportados en avión.

    Los sistemas agroforestales y silvopastoriles como los antes mencionados pueden contribuir de buena forma al balance de carbono de la producción. Incluso algunos sistemas agrícolas tienen el potencial de ser carbono positivos, capturando más del que emiten durante todo el ciclo de vida del producto. Sin embargo, es ideal implementar acciones para reducir las emisiones directas e indirectas más allá de esperar que se compensen con la captura de carbono que el sistema aporta. Por ello, es necesario:

    • Optimizar las operaciones de logística para que sean lo más eficientes posible, reduciendo las emisiones por transporte de cada unidad de producto.
    • Incorporar prácticas de eficiencia energética en la producción y transformación, especialmente en las etapas de almacenamiento que requieren refrigeración para conservar los productos.
    • Implementar sistemas de energía renovable. Estos y la implementación de proyectos de eficiencia energética cuentan con beneficios tributarios que mejoran la rentabilidad y promueven su implementación.

    Los sistemas agroforestales y silvopastoriles pueden contribuir de buena forma al balance de carbono de la producción.

    Para mitigar el cambio climático, se cuenta con 150 hectáreas de bosque reforestadas y 50 hectáreas de bosque primario conservadas, que componen el 80% del total de la reserva.

    Aspectos sociales
  • Además de lo ambiental, se deben tener en cuenta aspectos sociales que muestren un compromiso por parte de los productores por mejorar la calidad de vida de las comunidades y la sociedad en general, y que presentan oportunidades para el acceso a nuevos mercados.

    • Estándares laborales: tanto en las actividades directas como en la cadena de suministro y comercialización, se deben garantizar condiciones laborales dignas que cumplan con todos los requisitos legales en cuanto a remuneración, beneficios, seguridad y otros aspectos relevantes. No contar con éstas reduce la productividad, dificulta el acceso a mano de obra, influye negativamente en la reputación del productor y limita su acceso a mercados.
    • Nutrición y salud: el crecimiento del consumo y la mayor conciencia por dietas sanas y por la sustentabilidad de la producción de alimentos, son factores fundamentales que inciden para lograr un crecimiento sostenido y al mismo tiempo sostenible de la agricultura y los alimentos, que permita lograr la seguridad alimentaria y la alimentación sana de la población. (BID, 2019).

       

    Comillas

    “Operamos bajo un modelo de empleo formal, pilar fundamental de nuestro proyecto y ejemplo replicable para toda la zona. Tenemos vinculadas formalmente 20 personas, 36 como contratistas y 14 como asesores externos. Estas vinculaciones impactan en la zona o municipios cercanos a la reserva y en otras zonas del país a 70 familias colombianas, otorgándoles estabilidad económica”.

     

    Todos los aspectos presentados tienen retos, pero al mismo tiempo se convierten en oportunidades para obtener ventajas competitivas en los mercados. Colombia cuenta con condiciones climáticas y biológicas favorables para el establecimiento de sistemas productivos sostenibles que contribuyan a la seguridad alimentaria nacional y global, a la mitigación y adaptación al cambio climático, pero sobre todo a promover desarrollo económico sostenible para lograr el bienestar de todos.


     

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