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¡Queremos más canicas!

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Opinion20-11-2017

PorDiego Alexander Buitrago
Analista de Acciones Investigaciones Económicas / Grupo Bancolombia

¡Queremos más canicas!

Recuerdo con cierta nostalgia aquellos días de colegio cuando jugábamos con canicas, cuyo objetivo principal consistía en la acumulación del mayor número de bolitas de cristal. Así, el patio principal del colegio se convertía en un mercado en el cual un amplio grupo de agentes, en este caso estudiantes, se divertían e intercambiaban varias especies de canicas. Este era un mercado que gozaba de envidiables características de competencia y liquidez, así como de un bajo indicador de concentración. Al final del día, el número de canicas en los bolsillos reflejaba el resultado de la sesión, pero siempre con la expectativa de que en la jornada siguiente habría suficientes para jugar.

Al evaluar el mercado de acciones en Colombia, a pesar del avance y evolución a lo largo del tiempo, la plaza bursátil es pequeña, ilíquida y concentrada. Mientras que en Colombia la capitalización bursátil representa menos del 40% del PIB, en los países de la OCDE este indicador supera el 100%. En las medidas de liquidez como volumen, rotación y frecuencia, el desempeño de la bolsa local deja mucho que desear frente a estándares internacionales. Por su parte, los indicadores de concentración sobresalen dentro de los más elevados de la región, no solo en la distribución de la oferta de acciones sino también en lo que refiere a los participantes del mercado y tenedores de los títulos.

Si bien la historia de la Bolsa de Valores de Colombia, como la conocemos hoy en día, es relativamente corta, no puede ser esta la única razón para el bajo nivel de desarrollo y profundidad del mercado. En un breve diagnóstico, como primera opción se me ocurre un factor idiosincrático que por diferentes motivos no permite que los empresarios abran sus compañías al mercado público de valores. De otro lado, diversos sucesos también pueden explicar el estado en el que nos encontramos. Los eventos corporativos como las fusiones y adquisiciones de algunas de las principales empresas cotizantes han reducido la oferta de especies de renta variable. Tampoco podemos desconocer el impacto colateral de algunos casos desafortunados sobre la confianza de los inversionistas. Por último, considero que hace falta mayor educación financiera a nivel de colegios y universidades.

Pero más allá del diagnóstico, como dice nuestra campaña corporativa en Bancolombia: “Es el momento de todos”, es el momento de avanzar desde el diagnóstico hacia las soluciones. Estamos a tiempo para que todos los implicados contribuyamos con la evolución del mercado de renta variable en Colombia. La invitación es extensiva a la Superintendencia Financiera, a la Bolsa de Valores, al Autorregulador del Mercado de Valores, a las Comisionistas de Bolsa, a los gremios empresariales, a los emisores, a las universidades, y en general a los inversionistas.

Sería bueno iniciar rompiendo el paradigma dentro del común de que el mercado de acciones es exclusivo, más aún cuando los costos de transacción han disminuido significativamente, cuando ya se ofrecen plataformas de e-trading, e incluso herramientas digitales de última tecnología como los robo-advisors, que uno de sus mayores propósitos es accesibilidad para todo tipo de inversionistas. De todos depende que las canicas no escaseen y al igual que en el colegio cuando eso pasaba, la moda expiraba y se perdía el juego. ¡Queremos más canicas!

Para leer la columna publicada en el medio original el 7 de noviembre de 2017, visite La República.

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