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The New York Times

El presidente de la NAACP afirma que ‘unos cuantos aciertos’ no podrán ponerle solución al racismo estructural

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/The New York Times Company23-06-2021

Tiempo de lectura: 10 minutos

Por David Gelles

Opinión del presidente de la NAACP sobre racismo estructural

Derrick Johnson, presidente y director ejecutivo de la NAACP, sostuvo una conversación telefónica con otros líderes de organizaciones defensoras de los derechos civiles el 11 de mayo por la tarde, con la intención de acordar una estrategia de respuesta a distintos resultados posibles del juicio de Derek Chauvin, el agente de policía acusado de asesinar a George Floyd.

Pero antes de que concluyeran su reunión, se dio a conocer que el jurado había llegado a un veredicto en Minnesota. Johnson y los demás participantes se olvidaron de la llamada, en espera de más noticias. Una hora más tarde, el juez declaró a Chauvin culpable de los tres cargos que se le imputaban, uno de ellos asesinato en segundo grado.
 
“Cuando dijeron por tercera vez culpable, solo suspiré con alivio”, comentó Johnson. “Porque si el veredicto hubiera sido distinto, la energía podría haber sido difícil”.
 
Johnson dirige la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por su sigla en inglés), la organización de defensa de derechos civiles más destacada del país, justo cuando la nación atraviesa la época de ajuste de cuentas más sostenida e intensa en varias generaciones en el tema de la justicia racial. Dirigir una organización de este calibre requiere un conjunto de habilidades de lo más versátil. Johnson interpuso juicio en contra del presidente Donald J. Trump en 2017 por el destino marcado para los dreamers, y de nuevo lo hizo este año por el amotinamiento en el Capitolio. Ha caminado por las calles con manifestantes en Minneapolis y, antes de la toma de posesión del presidente Biden, ejerció presión para que creara el puesto de representante de derechos civiles en el Ala Oeste.
 
Al mismo tiempo, Johnson ha logrado una relación equilibrada con el mundo empresarial, al que elogia por sus expresiones de solidaridad y los compromisos de crear espacios de trabajo más diversos, sin dejar de denunciar las promesas incumplidas ni la retórica vacía.
 
“Nuestra intención es vigilar que las empresas que han expresado compromisos con la lucha a favor de la justicia social los cumplan”, publicó en Twitter el mes pasado. “Nuestras comunidades, nuestra vida y la democracia están en juego”.
 
Nacido en Detroit, Johnson asistió a la universidad en Jackson, Misisipi, donde vive todavía. Después de concluir sus estudios de Derecho, se forjó una carrera como activista profesional y ascendió desde su cargo de presidente de la NAACP en el estado de Misisipi hasta el cargo más alto de la organización en 2017.
 
Ahora que el mundo empresarial participa más en asuntos de índole social y política como el derecho al voto, la inmigración y el cambio climático, Johnson espera que las empresas ayuden a promover un cambio social positivo.
 
“Las empresas tienen la responsabilidad de garantizar que mantengamos una democracia estable”, dijo.
 
Esta entrevista se resumió y editó con fines de claridad.
 
P: El presidente Biden habló de que era posible que un veredicto de culpabilidad produjera un momento de cambio significativo para esta nación. ¿Qué crees que deba suceder para que esa predicción se haga realidad?

  • R: Fue un momento importante para esta nación. Si actuamos adecuadamente, puede ser un momento comparable al de Selma, Alabama, para nosotros. Necesitamos crear un nuevo patrón en las relaciones entre la comunidad y la policía, de tal forma que se valore y muestre aprecio a los buenos policías y se elimine y se exijan cuentas a los malos policías y actores para impedir que se repitan estos incidentes. Es un punto muy importante, pero solo será posible lograrlo si se cuenta con una política federal sólida.

 
P: ¿Cuál debe ser el papel de las empresas en estas acciones?

  • R: Las empresas desempeñan un papel esencial. Deben redoblar esfuerzos en las acciones actuales para eliminar el sistema de castas en que vivimos, porque demasiadas de ellas han participado en el statu quo de las desigualdades raciales. Muchas de ellas han conservado su margen de utilidades con base en él. Sin embargo, hemos llegado a este punto en esta nación en que no es una buena práctica mercantil que las empresas se resistan a redoblar esfuerzos o a participar.

    El sector empresarial debe aprovechar su influencia y sus decisiones para ampliar y proteger nuestro acceso al voto. Muchas de ellas invierten muchos recursos para lograr que se aprueben políticas que benefician sus resultados. También deberíamos poner atención en el resultado de proteger nuestra democracia, ampliar y proteger el acceso al voto y mantener cierto estándar de vigilancia policial. El mundo observa.

 
P: ¿Qué cambios específicos crees que marcarían una diferencia?

  • R: Mencionaría tres puntos. Lo primero que debe haber es una visión honesta de los datos. Si el crecimiento en la participación de mercado de una empresa es mucho más diverso que su inversión en publicidad, debe hacerse un ajuste.

    En segundo lugar, los encargados de la toma de decisiones necesitan reflejar el crecimiento de la base de clientes, para que exista diversidad en los consejos y las oficinas ejecutivas tengan más diversidad. Porque muchos errores se cometen debido a que hay gente que no está en la mesa y por eso no puede ayudar en la toma de decisiones con elementos culturales delicados.

    En tercer lugar, debe haber mayor diversidad en las compras y otras oportunidades para los empresarios, además de mejores salarios. Henry Ford, con todo y las malas decisiones que tomó, acertó en la determinación de asegurarse de que sus empleados recibieran un salario suficiente para que pudieran adquirir automóviles modelo T, pues así garantizaba vender más autos.

    Para los negocios, es esencial participar en la creación de una sociedad justa y equitativa. No es beneficencia.

 
P: ¿Crees que las promesas que hicieron las empresas el año pasado sobre diversificar su fuerza de trabajo y el dinero que se comprometieron a donar para apoyar a organizaciones dedicadas a la promoción de la justicia racial tuvieron impacto?

  • R: Es un paso en la dirección correcta. Por desgracia, no es posible resolver el problema del racismo estructural que ha existido en este país durante 400 años con unos cuantos aciertos. Se requiere inversión sostenida, de tal manera que logremos crear una sociedad más equitativa y en realidad podamos fomentar las oportunidades de negocios. Porque el hecho es que estos dos aspectos no están en conflicto.

    Esta nación siempre ha sido diversa, pero ahora se está volviendo todavía más diversa. Nos encontramos en una economía global y necesitamos todo nuestro poder mental, y justo aquí en este país hay mercados que hace falta aprovechar. Si continuamos con este tipo de incidentes desafortunados [como los asesinatos a manos de la policía] y sus consecuencias, no estaremos creando un ambiente de negocios estable.

 
P: ¿Te parecen bien las expresiones de solidaridad de directores ejecutivos, o en algunas instancias te parece que sería mejor que no sintieran la necesidad de expresarse en un momento como este?

  • R: Las expresiones están bien, pero lo más importante es el compromiso y que este perdure. Así que cuando surge alguna controversia, para nosotros la pregunta siempre es la siguiente: ¿estás dispuesto a formar parte de la solución? No es posible que un banco que hace declaraciones de solidaridad tenga conductas depredadoras que afecten a esas mismas comunidades.

 
P: ¿Cómo fue tu infancia?

  • R: Nací y crecí en Detroit, Míchigan, y la mayor parte de mis años de formación transcurrieron en la década de 1980, así que pude atestiguar en esa comunidad la combinación de varias realidades. Detroit era una ciudad próspera gracias a la industria automotriz, pero en mi área empezamos a ver las consecuencias del cierre de plantas. También fui testigo de la enorme violencia cometida en contra de la comunidad asiática, porque muchos trabajadores culpaban a los asiáticos del fracaso de la industria automotriz. Era principalmente porque la gente atizaba la flama del tribalismo y el odio racial.

    Hubo muchas personas que obtuvieron empleos lucrativos en la industria automotriz, pero luego hubo un enorme desempleo porque las fábricas cerraron o redujeron su producción. Vi de primera mano los efectos que esa situación tuvo en la salud mental de las familias, en particular con el crecimiento de la cultura de las drogas. En mi barrio, dividimos el tiempo en dos eras distintas, antes y después del crack. Ese fenómeno destruyó familias, muchas de ellas integradas por personas trabajadoras que sufrieron despidos y quedaron atrapadas en ese ciclo.

    Cuando por fin pude tener un auto, hubo una semana en que me detuvieron a diario siete días consecutivos. Acababa de terminar el primer año de universidad.

 
P: ¿Te parece que el hecho de que las empresas hablen en contra de las nuevas leyes que restringen el voto sirve de algo?

  • R: Bueno, quiero ver los resultados. Las empresas deben aparecer de tal forma que puedan influir en la política pública. Debería ser un asunto prioritario. No es lógico que los miembros de la legislatura o el gobernador de Georgia puedan limitar el acceso a las votaciones y aun así esperen apoyo de la comunidad corporativa que hace negocios en Georgia.

    Enfrentamos la misma realidad en Texas, donde algunas de las empresas más grandes tienen sus oficinas principales, como AT&T o American Airlines. Tienen suficiente presencia política para influir en la política pública. Si algunos legisladores que requieren apoyo de las empresas no son capaces de reconocer la importancia del acceso al voto, las empresas no deberían respaldarlos, porque esos individuos han decidido acallar la voz de sus consumidores.

 

P: Han sido cinco años intensos para ti y para la organización. ¿Qué lección te dejan?

  • R: Creo que los cuatro años pasados con el gobierno anterior fueron una llamada de atención para la nación. El nivel de odio racial, el lenguaje antisemita, xenófobo y tribalista del gobierno anterior podría haber dividido a esta nación. Ahora es momento de poner manos a la obra y trabajar con todo el empeño y la dedicación posibles para reparar esas grietas.


        
Johnson, Derrick (1968- )

  • National Assn for the Advancement of Colored People
  • Corporate Social Responsibility
  • Civil Rights and Liberties
  • Corporations
  • Executives and Management (Theory)
  • Black People
  • Content Type: Personal Profile

 

c.2020 Harvard Business School Publishing Corp. Distribuido por The New York Times Licensing Group

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