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Retos del sector de Telecomunicaciones en la frontera de una nueva era digital

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Actualidad economica y sectorial23-09-2016

Por Por Juan Camilo Dauder
Analista Líder de Petróleo y Energía / Investigaciones Económicas en Renta Variable / Valores Bancolombia

Diego Alexander Buitrago
Analista de Energía / Valores Bancolombia

Retos del sector de Telecomunicaciones en la frontera de una nueva era digital

“Estamos en la frontera de una revolución tecnológica que alterará de manera fundamental la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con los demás”. FEM.

Con estas palabras es como el Foro Económico Mundial (FEM) -una asamblea que se desarrolla anualmente en Davos, Suiza, y congrega a los principales líderes políticos, empresariales, periodistas e intelectuales para analizar los principales temas del planeta- inicia la presentación del principal tema de su agenda global en 2016: la cuarta revolución industrial (4I), un proceso de disrupción tecnológica que abarcará muchos campos de estudio y desarrollo, y en el que las tecnologías de información y las telecomunicaciones jugarán un papel preponderante.

Ciudades inteligentes en las que puedan controlarse en tiempo real los sistemas de transporte, energía, acueducto y seguridad, sistemas de producción autónomos, intervenciones quirúrgicas de altísima precisión con expertos situados a kilómetros, control remoto del hogar y sus electrodomésticos, además de un sinfín de dispositivos inteligentes interconectados que interactúan con diversas funcionalidades prácticas, son algunos de los avances, entre muchos otros impredecibles que podría traer este proceso disruptivo.

¿En qué consiste el reto?

Las compañías del sector de Telecomunicaciones y particularmente los proveedores de internet, se enfrentan al desafío colosal de evolucionar sus modelos de negocio, con el objetivo de asimilar e implementar las nuevas tecnologías y las transformaciones que estos procesos traerán al sector, y que desde hoy ya se anticipan.

Al respecto, Jacques Bughin en su artículo “The digital pressures weighing on telecoms” publicado para McKinsey Quarterly en su edición del segundo trimestre de 2016, menciona que en la medida en que el impacto económico de los flujos digitales de información está sobrepasando el de los flujos tradicionales de bienes y servicios, se está generando un cambio rápido y profundo en las fronteras de la industria de las telecomunicaciones.

Este cambio se estaría evidenciando en un debilitamiento de los modelos tradicionales de negocio (principalmente telefonía fija local, larga distancia y televisión por cable) y con ello en la capacidad de la industria para retener a los consumidores. Para enfrentar el impacto negativo de esta realidad, el artículo plantea tres posibles salidas para las compañías del sector:

  • Entrar en ofertas digitales que vayan más allá de la industria de telecomunicaciones (promociones, ofertas, regalos y otros valores agregados a los servicios existentes).
  • Capturar recursos frescos de la pauta publicitaria.
  • Hacer una apuesta más decidida hacia proveer redes que permitan la implementación del Internet de las Cosas (IoT).

De las anteriores, sin duda la última es no solo la más prometedora, sino la única que apuntaría a darle una viabilidad de mediano y largo plazo al negocio de telecomunicaciones en tiempos de la economía digital. Es así mismo, la que más retos impone a los operadores de internet.

La economía digital o segunda economía 

En otro artículo de Brian Arthur para McKinsey Quarterly, titulado “The second economy”, se indica que esa “segunda economía”, la economía digital, que se deriva de las nuevas tecnologías en comunicaciones, se constituye en otra capa de la economía tradicional y no debería considerarse como una simple añadidura. Además, anuncia que en dos o tres décadas esta podría ser incluso más grande que la economía tradicional, e indica que no hay límites para esta economía en ningún lugar del mundo.

En el mismo sentido, la Cepal en su informe titulado “The new digital revolution”, publicado en agosto de 2015, confirma que la inserción en economía digital es clave para la generación de riqueza y jugará un papel decisivo en el desarrollo de América Latina. Del informe, se puede concluir que la economía digital se ha ido consolidando gradualmente, es una realidad que se vive actualmente, y no debería ser entendida como un tema del futuro o como algo relacionado a la ciencia ficción, a pesar de que todavía falta que se den muchas transformaciones para que esta pueda operar desarrollos más significativos.

El informe da cuenta de cómo la digitalización ha transformado los flujos económicos reduciendo los costos de transacción y distribución en la medida en que aumenta su uso y difusión. Adicionalmente, muestra cómo en 2014 el mundo contaba ya con 3.600 millones de personas suscritas a servicios móviles, mientras un 40,4% de la población global usaba internet y se habían dado cerca de 179.000 millones de descargas de aplicaciones móviles para diversos usos.

Según la Cepal, existe además un comportamiento creciente en las decisiones de consumo por medios digitales que se podría acelerar con un mayor uso de nuevos dispositivos, y que terminaría por permear todas las actividades económicas. Para argumentar esto, el informe brinda ejemplos recientes de innovaciones que se han dado en materia de educación, banca, salud y agricultura. Los autores concluyen que el mundo se encuentra evolucionando desde un uso de internet enfocado en actividades de consumo hacia un internet con uso de consumo y producción que traerá grandes transformaciones.

En el mismo sentido la OECD en su informe “Digital economy Outlook” examina la evolución, las oportunidades emergentes y los retos de la economía digital, mientras menciona que los gobiernos que conforman la organización están cada vez más pendientes de desarrollarla estratégicamente con el fin de expandir sus beneficios y responder a los desafíos que plantea una sociedad interconectada.

Para lograr esto, según la OECD, se requiere de una mayor convergencia entre redes fijas y móviles y la instalación de infraestructura fija de banda ancha como un primer pilar que luego se complementaría con la masificación de dispositivos que interactúen con estas redes (Internet of Things - IoT), proporcionando datos desde dichas interacciones para ser almacenados (Cloud Services - CS), y luego analizados en busca de patrones y tendencias con posibles usos comerciales (Big Data Analytics - BDA). De acuerdo con la OECD, esta sería la base para la implementación de redes y sistemas autónomos para distintos fines más adelante.

Así pues, existe un consenso amplio entre instituciones y foros de primer nivel en el que se indica que de la mano de las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones se iniciará un proceso complejo de disrupción tecnológica de posibilidades infinitas. Un proceso en el que conforme se ha ido avanzando, se ha ido consolidando paralelamente una segunda economía digital que hoy se encuentra transformando a la industria y que tendría posibilidades enormes de generar valor también en muchas otras industrias.

El Internet de las Cosas (IoT)  

Aunque no existe una definición precisa y única del Internet de las Cosas, podría decirse que se trata de un proceso de convergencia entre redes fijas y móviles de banda ancha y su interacción con dispositivos dotados de sensores que estarían en la capacidad de interactuar y brindar datos en tiempo real, y que con una significativa capacidad de cómputo y almacenamiento, sumado a la aplicación de algoritmos, daría paso a una nueva era de automatización inteligente que permitiría el control remoto de operaciones, el autoaprendizaje de las máquinas y la optimización de su funcionamiento.

El IoT plantea la consolidación de un espacio virtual en el que todo está conectado, todo interactúa con todo y en la medida en que lo hace, genera datos que sirven para el posterior mejoramiento de los procesos existentes. Como ya mencionamos, lo que hoy se conoce como IoT y los desarrollos que puedan desprenderse del mismo, juegan un papel preponderante en la cuarta revolución industrial (4I) y de ahí su importancia en la consolidación de una sociedad moderna.

IoT es una revolución tecnológica que redefinirá las interacciones y relaciones emergentes entre personas (P2P), entre personas y máquinas (P2M) y entre máquinas (M2M). Parece realmente más un paso intermedio hacia la consolidación de un uso más amplio del internet, que aunque cimentará una posible nueva revolución industrial, apunta también a generar grandes transformaciones en términos económicos y sociales.

¿Qué requiere su implementación?

Según los informes antes citados, alcanzar una etapa de desarrollos más avanzados en este tema comienza por consolidar la infraestructura de tráfico de datos, las redes y los dispositivos que interactuarían en las mismas.

Con respecto a la infraestructura o el soporte estructural, vale la pena destacar el papel protagónico que juega la fibra óptica como la mejor tecnología probada para el transporte de datos. En la medida en que el ancho de banda se comporta como la gran autopista de datos, instalar una amplia red de fibra óptica se constituye en una de las mejores estrategias para avanzar en la economía digital y la transformación tecnológica.

FTTH, el primer paso

Según el informe ya citado de la OECD, el desarrollo de la economía digital parte por tener una mezcla de altas penetraciones de fibra óptica al hogar (FTTH), redes más robustas y una plataforma tecnológica confiable.

Por su parte, el documento ya citado de la Cepal indica que la falta de una buena estrategia orientada hacia actividades intensivas en tecnología en América Latina está limitando el desarrollo de la economía digital, y que parte de ello se evidencia en la baja penetración de fibra óptica en la región: solo 2,6%. Respecto a la fibra óptica, menciona que es una tecnología crucial para conexiones de alta calidad.

La idea de que la FTTH es una pieza fundamental en la inserción tecnológica regional es también respaldada por el Consejo Europeo de la Fibra Óptica, conformado por las compañías Alcatel Lucent, Cisco, Corning y Emtelle, que señala que dado que las redes de transmisión de datos de alta calidad son el soporte del IoT, y que conforme la infraestructura de cobre está llegando a sus límites, las redes existentes deben ser mejoradas a fibra óptica. Esta entidad fija igualmente el estándar de banda ancha en Europa, para el cual según el último reporte, pone una meta de una conectividad de 30 Mbps con posibilidad de descuento del 50% para ofrecer hasta 100 Mbps en el año 2020.

Sin embargo, instalar FTTH es solo una parte del reto. Con la claridad de que al proporcionar FTTH las compañías de telecomunicaciones irían en la dirección correcta hacia el IoT, es importante también considerar que no por su sola instalación se tendría el IoT, pues consolidar FTTH de manera sostenible requiere una transformación material de los modelos de negocio de la industria.

Los primeros pasos son un gran reto. Si bien todas las tendencias apuntan a que el IoT se vaya consolidando gradualmente, cada paso en la consolidación del nuevo modelo de telecomunicaciones que apalanque este proceso tecnológico, es demandante. Y quizá uno de los aspectos más cruciales es que instalar estas infraestructuras necesita cuantiosas inversiones de capital.

En otras palabras, la disrupción de la banda ancha acelera el proceso de declive de los negocios tradicionales, y tras su instalación, las compañías de telecomunicación tendrán que soportar este impacto. El gran reto consiste entonces en incrementar ARPU’s (Ingreso Medio por Usuario) y penetración a un ritmo igual o superior al del deterioro en otros negocios, algo que requerirá avanzar y masificar los beneficios derivados de la banda ancha.

Recomendaciones generales de ejecutivos de la industria

Para tal fin existen varias recomendaciones generales por parte de los ejecutivos de la industria, que McKinsey recopila en el ya mencionado artículo “The digital pressures weighing on telecoms”.

  • Lo primero, según McKinsey, es que las compañías de telecomunicación deberán recobrar la habilidad de controlar los puntos sensibles de los consumidores, en lo que se hace esencial identificar los dispositivos con los que estos están interactuando. De igual forma, se destaca la importancia de crear estrategias y cambios en los modelos de negocio que permitan a estas compañías enfrentar el trade off que implican los servicios OTT (Over the top - aplicaciones tipo Netflix, Spotify y HBO) vs. los paquetes de televisión por cable tradicionales. Y esto solo sería en el corto plazo.
  • En la misma línea el Consejo Europeo de la Fibra Óptica destaca la importancia de definir el modelo de negocio para enfrentar la disrupción que implica la instalación de FTTH. En su informe resalta el gran activo que representa para las compañías tradicionales de telecomunicaciones su larga base de clientes, la cual constituye el soporte de la generación de valor, y por lo tanto, es donde debe hacerse gran parte del esfuerzo estratégico.
  • En búsqueda de ARPU´s más altos, se destaca también la relevancia de proveer servicios de mayor valor agregado y diferenciación en los empaquetamientos tradicionales (VoIP, juegos, vigilancia del hogar y diversas ofertas online), así como mejorar la experiencia del consumidor en términos generales.
  • Es importante, además, definir estrategias de contenidos, y en el caso de no estar en capacidad de generarlos, consolidar alianzas con segundas y terceras partes tomando como activo su amplia base de clientes.

En vista de todo lo anterior, las estrategias definidas por McKinsey parecen lucir solo como pasos intermedios que podrían transformar a la industria significativamente, mientras se consolidan los nuevos adelantos y posibilidades de oferta del internet de uso industrial, el cual demandará transformaciones más radicales en los modelos de negocio.

No es de extrañarse entonces que el mismo McKinsey, esta vez en el informe “The future of M&A in telecom”, destaque que posibles expansiones agresivas en áreas no tradicionales (non core) sea uno de los ejes que regirán las tendencias de M&A en la industria de telecomunicaciones en el futuro.

Consolidación de redes y dispositivos, a un paso de IoT

Uno de los avances más significativos y actuales en el proceso de la construcción de redes para facilitar un desarrollo del IoT, ha venido por parte de la compañía holandesa KPN, por medio del uso de la tecnología LoRa (Long Range & Low Power) y la creación de una nueva red que complementa a las redes 2G, 3G y 4G móviles, eliminando así barreras de costo, consumo y energía para que numerosos dispositivos pueden conectarse a internet.

Con el antecedente exitoso de la CityNet de Ámsterdam -un proyecto de masificación de FTTH que por medio de alianzas público-privadas pasó FTTH a 43.000 hogares y se ha ido extendiendo al resto de Holanda hasta alcanzar hoy un número mayor a los 2 millones de hogares con FTTH pasada y 68% de usuarios con banda ancha de velocidad de 100Mbps-, la compañía KPN ha logrado instalar dispositivos LoRa a nivel nacional.

De acuerdo con esta empresa, la existencia de la red LoRa hace que sea fácil desarrollar aplicaciones inteligentes para optimizar procesos y servicios. KPN ya ha contratado 1,5 millones de dispositivos que se conectarán, y se espera que este número crezca rápidamente ahora que la red está disponible en el conjunto de los Países Bajos.

En los próximos meses KPN optimizará la red LoRa por condensación y la funcionalidad de localización estará disponible también. En uno de sus comunicados a los accionistas, la compañía indicó que las primeras aplicaciones de IoT ya están conectadas a la red y se están haciendo numerosas pruebas entre las que se destacan:

  • Procesos logísticos, como el manejo de equipaje en el aeropuerto Schiphol
  • Control de interruptores de ferrocarril en estaciones de Ámsterdam
  • Monitoreo de las sondas de profundidad en el puerto de Róterdam

Semtech, una compañía proveedora de la tecnología LoRa, anunció en su página web varios experimentos exitosos, entre los que destaca el caso de SK Telecom en Corea del Sur. Esta compañía comunicó el 12 de julio que su plan de instalación de LPWAN dirigido a IoT se completó seis meses antes de lo previsto. Se trató de 100.000 módulos libres LoRa, con los que se estructuró una red de sensores para operar en baja potencia, mientras se proporciona una conexión estable a gran distancia. Con este plan de masificación la empresa alcanzó a cubrir el 99% de la población de Corea del Sur. Como resultado, SK Telecom anunció que espera tener más de 4 millones de cosas conectadas a sus redes a finales de 2017.

Con lo anterior, se podría decir que IoT es casi una realidad, falta su perfeccionamiento y masificación.

Conclusiones

  • El mundo parece encontrarse en la frontera de una nueva revolución tecnológica, que pari passu con su consolidación dará lugar a la profundización de un proceso existente, pero todavía sin madurar y con enormes oportunidades para la sociedad conocido como economía digital.
  • En este proceso solo se podrá participar provechosamente en la medida en que se hagan transformaciones técnicas y financieramente sustentables de los modelos existentes de negocio, en diversas industrias y en tanto las sociedades puedan contar con la infraestructura y dispositivos requeridos para el Internet de las Cosas (IoT).
  • La piedra angular de este proceso es la consolidación de la infraestructura de fibra óptica y la instalación de fibra óptica al hogar (FTTH), algo en lo que los operadores de internet podrían jugar un rol clave. Quien tome la vanguardia en este proceso, será posiblemente quien mejor podrá aprovechar las oportunidades que de él surjan.

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