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El posconflicto y el crecimiento económico: efecto positivo, pero moderado

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Actualidad economica y sectorial27-01-2017

Por Equipo de Investigaciones Económicas
Grupo Bancolombia

El posconflicto y el crecimiento económico: efecto positivo, pero moderado

Haciendo uso de nuestro Índice del Conflicto en Colombia (ICOC), calculamos que, bajo supuestos razonables, el impacto del acuerdo de paz en el crecimiento del PIB sería de 0,4% adicional en un horizonte de 5 años.

  • Solo en un escenario optimista, de baja probabilidad de ocurrencia, el efecto positivo de la reducción del conflicto armado sobre el crecimiento llegaría a 0,9%.
  • Encontramos que los hechos relacionados con el conflicto que mayor incidencia tienen sobre el desempeño de la economía son el número de homicidios y las extorsiones. Por lo tanto, el crecimiento adicional en el posconflicto dependerá de la reducción que tengan estos crímenes.
  • La evidencia de otros países latinoamericanos, muestra que las variables macroeconómicas que tienen una mejoría más clara en el posconflicto son el nivel de la inversión y la inflación. En estos dos frentes creemos que el espacio de avance adicional para Colombia es limitado.
  • La discusión con respecto al dividendo económico de la paz pone de manifiesto que este no es un tema que pueda dimensionarse de forma aislada, sin entender el contexto en el que se desenvolverá la economía colombiana en los próximos años. Además, para que se materialice este dividendo, será necesario que todas las manifestaciones de violencia, incluyendo aquellas atribuibles a grupos armados diferentes a las Farc, se reduzcan.
  • El dividendo de la paz también dependerá de la forma como se reconfiguren las finanzas públicas en los próximos años. El cumplimiento de la regla fiscal, reconocido en los nuevos acuerdos, será esencial para que el país siga teniendo un entorno macroeconómico sano, el cual hará posible que se aprovechen las oportunidades que surgirán en el posconflicto.

A raíz de la firma del nuevo acuerdo para la terminación del conflicto armado entre el Gobierno Nacional y las Farc, y su refrendación por parte del Congreso, ha resurgido el interés sobre los efectos económicos del posconflicto. En particular, son muchos los ejercicios y las opiniones formuladas recientemente con respecto al dividendo económico de la paz.

En el amplio rango que hay entre los analistas escépticos (Hofstetter, 2016), para quienes el efecto adicional en crecimiento es nulo, y las estimaciones de las autoridades que cuantifican que el dividendo puede generar entre 1,1% y 1,9% de crecimiento extra (DNP, 2015), en este reporte presentamos nuestra visión sobre este tema.

Como aporte al debate frente al dividendo de la paz, planteamos que su magnitud dependerá de la reducción que efectivamente presenten las diferentes manifestaciones del conflicto armado. Haciendo uso de la metodología que desarrollamos para medir la intensidad del conflicto y su impacto en la economía (Riveros, 2013), y efectuando supuestos razonables sobre el efecto de la ejecución de los acuerdos de La Habana, estimamos que en un lapso de 5 años el crecimiento del PIB podría incrementarse en 0,4% por cuenta del posconflicto.

Solo bajo supuestos muy optimistas de reducción de los hechos violentos, el crecimiento adicional podría llegar a 0,9%. Además, encontramos que, en términos de dinámica económica, los delitos que más relevancia tienen son los homicidios y las extorsiones.

Por su parte, para validar dichas estimaciones y visualizar el impacto del posconflicto en otras variables macroeconómicas, tomamos como referencia procesos de finalización del conflicto ocurridos en otros países de América Latina. Esta comparación muestra que las ganancias más claras en el posconflicto ocurren con un aumento en la inversión como porcentaje del PIB y una disminución en la inflación.

Dado el alto nivel actual de la inversión, el esquema de inflación objetivo y la corrección ya que empezaron a experimentar los precios, creemos que en estas dos variables el espacio de ganancias adicionales es limitado. Por su parte, la evidencia de aceleración del crecimiento en estos casos no es concluyente.

Por último, incluimos en la parte final de este análisis algunas reflexiones en torno a cómo interpretar los resultados de nuestras estimaciones del dividendo económico de la paz. Destacamos que estos beneficios no pueden dimensionarse de forma aislada al entorno en el que se desenvolverá la economía colombiana en los próximos años.

También advertimos que la única forma de tener ganancias sostenidas en el crecimiento es a través de incrementos en la productividad, y que la disciplina fiscal es fundamental para concretar los efectos positivos de este proceso.

¿Qué ha ocurrido con el índice de conflicto interno? 

Cuantificando el dividendo de la paz a través del ICOC 

¿Qué ha ocurrido en otros países de la región? 

Conclusiones 

Los análisis que hemos presentado en este informe nos llevan a concluir que, en efecto, Colombia experimentará un aumento en su crecimiento económico en el posconflicto. Hay un espacio para que los hechos violentos se reduzcan, y si esto ocurre la actividad productiva se beneficiará.

No obstante, nuestra estimación de este dividendo es conservadora. Por una parte, esto refleja el hecho de que el dividendo económico de la paz no es un tema que pueda dimensionarse de forma aislada, sin entender el contexto en el que se desenvolverá la economía colombiana en los próximos años. Este contexto estará marcado por una reducción en el crecimiento potencial del país, un entorno global poco constructivo y una tendencia a la baja en la inversión. En tales circunstancias, es de esperar que el crecimiento del PIB en el próximo lustro sea inferior al promedio de la última década.

Además, para que se materialice este dividendo será necesario que todas las manifestaciones de violencia, incluyendo aquellas atribuibles a grupos armados diferentes a las Farc, se reduzcan. En particular, nuestro análisis muestra que para el desempeño de la economía es determinante la disminución de los homicidios y las extorsiones.

El dividendo de la paz también dependerá de la forma en que se reconfiguren las finanzas públicas en los próximos años. La ejecución de los acuerdos de La Habana requerirá de gasto público adicional, que se sumará a la tendencia alcista en otros rubros del presupuesto (tales como educación, salud, pensiones y vigencias futuras).

Por lo anterior, un punto positivo y muy importante del nuevo acuerdo es el compromiso del Gobierno de garantizar la financiación del mismo a través de diferentes fuentes. Igualmente, que la implementación y el desarrollo del acuerdo se realizará cumpliendo las normas presupuestales vigentes, de modo que se garantice la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Este elemento será esencial para que el país siga teniendo un entorno macroeconómico sano, el cual hará posible que se aprovechen las oportunidades económicas que, sin duda, surgirán en el posconflicto.

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