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Petróleo venezolano: riesgos y oportunidades

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Actualidad economica y sectorial11-10-2017

Por María Antonia Yarce Villa
Analista de Acciones, Petróleo y Gas / Grupo Bancolombia

Petróleo venezolano: riesgos y oportunidades

Para analizar el potencial impacto de una restricción de las importaciones de crudo proveniente de Venezuela sobre el mercado estadounidense es necesario analizar la situación actual bajo una perspectiva comercial e industrial. Durante los últimos años y, más específicamente, desde que la producción estadounidense comenzó a aumentar como resultado de las técnicas de extracción mejoradas a finales de 2011, la industria petrolera ha sufrido grandes cambios que se reflejan tanto a nivel comercial como dentro de las mismas refinerías.

Dichos cambios hoy juegan un papel fundamental en el impacto que pudiese tener el crudo venezolano sobre el mercado de Estados Unidos, ya sea por la materialización de las restricciones anunciadas por Trump o por el empeoramiento de la situación actual del país vecino. Durante los últimos años, el crecimiento de la producción de petróleo estadounidense ha sido tan significativo como para causar la eliminación de la prohibición a las exportaciones de crudo en Estados Unidos, ley que llevaba más de 40 años en vigencia, y una crisis petrolera.

Luego de cuatro años del inicio de la presidencia de Nicolás Maduro, la situación en Venezuela no parece sino escalar cada día, suscitando todo tipo de preocupaciones en la región y a nivel mundial.

Dada la gran importancia que tiene Venezuela en el mercado petrolero y el posible impacto que pudiese tener un colapso aún más pronunciado de la economía venezolana, o la materialización de mayores restricciones por parte de Estados Unidos, realizamos este breve estudio para analizar los posibles riesgos actuales desde tres perspectivas:

  • Impactos para la economía venezolana.
  • Impactos para el mercado estadounidense.
  • Impactos para el mercado petrolero mundial.

Lo anterior, nos permitirá concluir acerca del potencial impacto que pudiesen tener los riesgos existentes sobre la economía colombiana y el mercado de petróleo.

Estados Unidos
  • Desde finales de 2011 la producción de petróleo estadounidense ha venido creciendo a una tasa anual compuesta de casi el 9% impulsada por las técnicas de extracción mejorada. Lo anterior se ha traducido en una restructuración del mercado petrolero, evidenciado a nivel comercial en las importaciones del país, así como en la eliminación de la prohibición a las exportaciones de petróleo a finales de 2015, y a nivel industrial en las refinerías, especialmente aquellas localizadas en el Golfo de México. Dichos cambios juegan hoy un papel fundamental en el impacto que pudiese tener una alteración en el volumen de los recursos provenientes de Venezuela sobre la industria estadounidense.

    La historia de la coyuntura actual de Estados Unidos comienza hace unos 6 años, cuando las técnicas de extracción mejorada comenzaron a hacerse más eficientes y a impulsar la producción del país a niveles nunca vistos. En ese entonces todavía existía la prohibición sobre las exportaciones de petróleo, lo que significaba que la creciente oferta debía ser absorbida por el mercado local, causando así una disminución en las importaciones de petróleo. Es así como las importaciones de Estados Unidos han caído un 13,26% desde mediados de 2011, mientras que la producción ha crecido en un 67,2%.

    Petróleo venezolano: riesgos y oportunidades

    La anterior situación se vio reflejada no solo en un menor nivel de importaciones, sino también en un cambio en los productos importados. Esto se debe al hecho que el petróleo extraído en Estados Unidos es liviano, mientras que algunas de las refinerías más grandes del país están diseñadas para procesar crudos pesados. La diferencia radica en que el crudo pesado suele ser más barato que el crudo liviano, lo que permite obtener mejores márgenes en el proceso de refinación.

    Adicionalmente, el procesamiento de crudos más livianos puede causar costos de oportunidad y cambios estructurales en las refinerías, ya que, acostumbradas a operar otro tipo de productos, pueden perder eficiencia y uso de capacidad instalada al ingresar una dieta de productos diferente a la usual. Finalmente, las refinerías con capacidad para procesar crudos pesados, son refinerías de alta complejidad, es decir que requirieron de mayores inversiones de capital en su construcción y por lo tanto, se necesita aprovechar la capacidad de las mismas al máximo, con los productos más rentables posibles, para poder maximizar los retornos sobre dichas inversiones.

    Teniendo que acomodar una mayor oferta de crudo liviano, la primera solución fue comenzar a disminuir las importaciones de dicho producto, provenientes principalmente de países como Nigeria, Algeria y Libia. Mientras que, para compensar un mayor input de crudo liviano, las importaciones de crudo pesado aumentaron. Situación que se evidencia principalmente en la costa del Golfo, dónde se encuentran ubicadas dichas refinerías. En consecuencia, las importaciones de Estados Unidos hoy en día presentan una mayor concentración en países productores de crudos medianos y pesados, tal como el que produce Venezuela, mientras que las importaciones de crudos livianos han caído notablemente, especialmente en la zona de la Costa del Golfo.

    Venezuela
  • Luego de casi 4 años del inicio de la presidencia de Nicolás Maduro, la situación en Venezuela parece complicarse cada vez más. La nación que una vez fue una de las más prometedoras de América Latina gracias al enorme potencial del recurso petrolero existente en el país, hoy en día se encuentra con inflaciones superiores al 400%, protestas, escasez de bienes básicos y un gobierno que se niega a ceder su poder. A pesar de todo esto, Venezuela continúa siendo el país más rico en reservas de petróleo en el mundo, las cuales, bajo los niveles de producción actuales, alcanzarían para más de 300 años. Sin embargo, la situación es ciertamente preocupante, y ante un potencial debilitamiento de la situación actual o imposición de mayores restricciones por parte de Estados Unidos, los impactos sobre la economía venezolana podrían ser más devastadores que nunca.

    Hoy en día, las reservas de Venezuela representan cerca del 18% de las reservas totales de petróleo a nivel mundial, mientras que en términos de producción cae al octavo lugar por debajo de países como China, Canadá y Kuwait. Dicha producción ha caído de manera importante durante los últimos 12 años, cuando el promedio diario se ubicaba por encima de los 3.000 kbpd. Desde entonces la producción ha caído en más de un 30%, con un promedio de 2.212kbpd en lo corrido de 2017. En línea con lo anterior, las exportaciones a EE.UU han venido cayendo, sin embargo, a pesar de la más reciente caída en producción, los niveles exportados se mantienen con una participación relativamente estable del 32% sobre el volumen producido.

    A pesar de que una de las variables más importantes dentro de la última caída en producción fue la más reciente crisis petrolera, los niveles de producción aún no se recuperan, como lo han hecho en otros países. Mientras tanto, las finanzas de Venezuela, comienzan a sentir las consecuencias.

    ¿Qué oportunidades existen para el mercado colombiano?
  • Con base en lo anterior, podríamos afirmar que un caso extremo de cierre a las importaciones de petróleo por parte de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano, o un colapso en la producción de petróleo de Venezuela a raíz de la difícil crisis económica que vive dicho país, podría favorecer los intereses de Colombia vía un potencial impacto en precios. Sin embargo un impacto a través de mayor producción es difícil, teniendo en cuenta la poca vida útil de reservas del mercado colombiano y los niveles de producción actuales.

    En este sentido es importante tener presente que el impacto vía precio se daría dado el posible cierre en la brecha oferta/demanda que existe actualmente, lo que daría pie para soportar un incremento sostenido en precios que es difícil cuantificar. Por el otro lado, el impacto en producción se podría dar si Colombia decide incrementar su producción de crudo pesado para las refinerías en Estados Unidos o para sustituir el crudo venezolano en otros mercados si llegase a materializarse un colapso en producción, algo que como mencionamos anteriormente, vemos poco probable, teniendo en cuenta los bajos niveles de reservas con los que cuenta hoy en día el país así como el nivel de producción actual.

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