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Colombia, ¿cerca de la ola renovable?

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Actualidad economica y sectorial06-03-2019

Por Camila Córdoba Cárdenas,
Daniel Flórez Alzate
Daniel Arango Uribe

Energía y recursos naturales
Banca de Inversión Bancolombia

Especial Energía en Colombia: ¿Cerca de la ola renovable?

La disminución en los costos de instalación de plantas eólicas y solares en los últimos años ha permitido una expansión de energías renovables no convencionales en la mayoría de los sistemas eléctricos del mundo. En la región existen casos como el de Chile que cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 23,000MW, de los cuales ~9.16% provienen de energía fotovoltaica y ~5.72% de energía eólica. México, por su parte, tiene ~82,000MW de capacidad instalada, de los cuales ~6.78% son de energía eólica y ~3.58% de energía fotovoltaica. En Colombia el ritmo ha sido diferente al de sus vecinos latinoamericanos, con una participación total de las tecnologías eólica y solar de 0.173% de su capacidad instalada. Actualmente, el país cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 16,800MW, de los cuales, en materia de energías renovables no convencionales, el 0.11% proviene de proyectos eólicos y el 0.059% de fuentes solares (a gran escala).

Cifras sobre el aprovechamiento de las FRNC en México, Chile y Colombia

¿Cómo diversificar las fuentes de generación de energía en Colombia?

Es momento de hacer cambios en la regulación que promuevan y garanticen tal diversificación de la matriz energética, en primer lugar, por la concentración hídrica que tiene Colombia, considerado como uno de los 20 países más vulnerables frente al cambio climático, y, segundo, por el potencial que tiene en las fuentes renovables no convencionales. Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), el potencial de Colombia en energía eólica y solar es muy superior a la actual capacidad instalada, solo en fuentes eólicas en la costa norte, el país posee un potencial de 20,000MW. ¿Cómo aprovechar estas fuentes? ¿Qué están haciendo las otras naciones que Colombia aún no está haciendo? ¿Qué cambios deben hacerse a nivel regulatorio para incentivar la participación de las energías renovables? ¿Debería el regulador ampliar o implementar leyes para facilitar e incentivar la inversión en proyectos de esta índole, más allá de la Ley 1715 de 2014?

Contexto histórico

El sistema eléctrico colombiano tiene su origen en empresas estatales que, con el tiempo, se han privatizado parcial o totalmente, evolucionando dentro de un mercado de libre competencia. Uno de los principales hitos en el desarrollo del sistema eléctrico fue el Fenómeno de El Niño a principios de los 90. Para esa época (1991), aproximadamente 70% de la capacidad instalada de Colombia era de fuentes hidráulicas. La dependencia del país en esta fuente tuvo como consecuencia el racionamiento de energía eléctrica de 1992. Dado que este fenómeno es recurrente en la región, el apagón forzó a una reestructuración del sistema eléctrico. A partir de ese momento, se creó una nueva regulación, se conformaron nuevas entidades y se incentivó la inversión privada, como forma de atraer mayor colocación de capital al sector para construir la infraestructura requerida.

La necesidad de energía firme (energía independiente de las condiciones climáticas o de otro tipo) dio paso para que en 1996 se estableciera el Cargo por Capacidad, el cual, en 2006 pasó a ser Cargo por Confiabilidad. Dicho cargo tiene como propósito garantizar energía eléctrica en momentos de escasez y por ende privilegia la energía firme como es la energía proveniente de plantas térmicas. El “cargo”, como se le llama comúnmente, ha incentivado la construcción de plantas termoeléctricas, que han sido un respaldo necesario para un sistema eléctrico hidro-dominado.

Este cargo paga por disponibilidad y debido a la falta de contratos a largo plazo de energía, el sistema eléctrico colombiano se ha desarrollado principalmente por medio de empresas que por su capacidad financiera han sido capaces de respaldar sus inversiones sin un apoyo financiero adicional. Estas condiciones han permitido al sistema eléctrico colombiano no tener la necesidad de establecer una práctica de contratación a largo plazo. El cargo y la capacidad financiera de sus jugadores han sido hasta ahora suficientes para el crecimiento del sistema.

Los contratos de largo plazo y el project finance

Project finance es la financiación de un proyecto legalmente independiente mediante deuda sin recurso al accionista, para la construcción de un activo. La financiación de estos proyectos depende, por lo general, de un flujo de caja cierto, y para el caso de infraestructura, de largo plazo. Históricamente, compañías privadas han utilizado project finance para proyectos como minas, oleoductos, carreteras, centrales eléctricas, entre otros. Desde 2014 hasta 2017 se financiaron $1,588.07[1] billones de dólares en inversiones de capital por medio del project finance.

El project finance moderno tiene sus orígenes en el acto legislativo de los EE.UU. de 1978 Public Utility Regulatory Policies Act (PURPA). Este acto surgió en respuesta a los altos precios de energía de los años setenta en Estados Unidos. Entre 1973 y 1974 la OPEC realizó un embargo de petróleo a ciertos países aliados de Israel, entre ellos EE.UU., lo que ocasionó un incremento del precio ajustado del petróleo crudo de $25.97/BBL a $46.63/BBL en ese periodo. En 1980 el precio de este combustible llegó a $111.3/BBL. PURPA nace, entonces, a partir de la necesidad de ampliar la matriz energética, la cual era bastante dependiente de combustibles fósiles, y como respuesta al incremento del costo de la energía.

El objetivo del PURPA era introducir un elemento competitivo al mercado eléctrico estadounidense mediante la obligación a los grandes distribuidores de energía a comprar energía de pequeñas plantas o plantas cogeneradoras. La compra de energía se hacía por medio de contratos de largo plazo (PPA[2]). A partir de ahí, la combinación de contratos de largo plazo y la financiación de proyectos o project finance, han sido mecanismos ampliamente utilizados para desarrollar todo tipo de infraestructura y es un mecanismo conocido por Bancolombia y por el mercado financiero del país, que al empezar a usarse traerá cambios significativos y beneficios al sistema.

Bancolombia incluso ha financiado proyectos de centrales eléctricas mediante project finance en países en la región. Para resaltar el caso de AES Colón en Panamá. Se trata de la primera termoeléctrica a gas natural y la primera planta regasificadora de gas natural licuado en Centroamérica. El ingreso de esta planta diversificó la matriz energética de Panamá y traerá energía más barata y más limpia a este país. La inversión total de este proyecto fue de USD 1,072MM. El proyecto tuvo una financiación con una vida media superior a 10 años, sustentada por contratos de largo plazo.

Nuevos vientos para Colombia

Incentivos para la generación con FRNC en Colombia

Recientemente, se han introducidos cambios en el panorama regulatorio para incentivar el desarrollo de fuentes de energía renovable no convencionales (ERNC):

  • En 2014 se aprobó la ley 1715, la cual establece beneficios tributarios para la generación de ERNC, impactando de manera positiva el retorno financiero de estos proyectos. Para hacer este beneficio más potente, el país debe seguir de manera atenta las modificaciones pedidas por algunos inversionistas.
  • En febrero de 2018 salió la resolución de la CREG 030, la cual permite y da parámetros para la integración de la autogeneración a pequeña escala y la generación distribuida al Sistema Interconectado Nacional, SIN.
  • En marzo de 2018 se expidió el decreto 0570 que establece subastas de largo plazo para las energías renovables. Este último decreto incentiva y facilitará la inversión en proyectos de energías renovables no convencionales, ya que garantiza un flujo de caja constante de largo plazo.
  • Actualmente, se están definiendo los últimos detalles de la subasta de Contratos de Energía de Largo Plazo, que se llevará a cabo en el mes de febrero de 2019.

Esto representa un avance importante para crear un mercado de contratos de largo plazo que finalmente dará los incentivos para que más inversionistas participen de estas subastas y se logren verdaderas eficiencias de precio y se dé la diversificación de la matriz. Para las siguientes subastas se debe avanzar en la “bancabilidad” del proceso, especialmente en lo que respecta a dar visibilidad a las partes, específicamente a los compradores, su calidad crediticia y las cantidades a comprar por medio del mecanismo de subasta. Si se logran introducir estos aspectos a la contratación de largo plazo en Colombia, se tendrá una energía de fuentes limpias a precios muy competitivos, como ha sido el caso de los países latinoamericanos que ya han recorrido este camino.

¿Cuáles son los planes para ampliar y diversificar el panorama energético de Colombia?
Entérese en nuestra próxima entrega de nuestro especial: Energía en Colombia.

Fuentes citadas:

1. Inframation: Inframation Deals FY17 Project Finance League Table & Trend Report

2. Power Purchase Agreement

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