Discurso Apertura: Convención bancaria número 54 – Cartagena de Indias, junio 5, 6 y 7 de 2019 Juan Carlos Mora, Presidente Junta Directiva de Asobancaria

Resumen:

La Convención Bancaria número 54 que nos reúne hoy nos invita a preguntarnos cuáles deben ser los espacios de debate y análisis que necesitamos tener para analizar el futuro de la banca en nuestro país.

  • Dra. Martha Lucia Ramírez, vicepresidenta de la República de Colombia
  • Dr. Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda y Crédito Público
  • Dr. Jorge Castaño, superintendente Financiero
  • Dr. Dumek Turbay, gobernador de Bolívar
  • Dr. Pedrito Pereira Caballero, alcalde de Cartagena
  • Queridos colegas
  • Amigos de los medios de comunicación
  • Señoras y señores

Nos encontramos en una época en la que al tiempo que nos enfrentamos al círculo vicioso de la inequidad, avanzamos con cambios disruptivos y grandes innovaciones e implementaciones tecnológicas que trascienden el ámbito estrictamente laboral y han permeado nuestros hogares, nuestra forma de vivir y nuestras relaciones interpersonales.

El mundo se aleja con rapidez de formas y patrones que se consideraban inmodificables hace unos pocos años y nos acerca a unos con enormes potencialidades y significativos desafíos. Una nueva realidad a la que el sector financiero no es ajeno.

Los adelantos que venimos observando desde la revolución digital se consolidan hoy en lo que llamamos la cuarta revolución industrial, un proceso que, según el Foro Económico Mundial, se caracteriza por la convergencia de distintas tecnologías, físicas, digitales e incluso biológicas, en un nuevo paradigma, una nueva forma de ver e interactuar con el mundo.

Desde la banca somos conscientes que la revolución en la que estamos hoy inmersos se diferencia en múltiples aspectos de cualquier otra que haya presenciado la humanidad.

Hoy somos testigos de la revolución 4.0, donde la sistematización, expansión tecnológica, interconexión e interacción digital salta del computador hacia el resto de los objetos que nos rodean. Un nuevo paradigma en las dinámicas humanas donde factores disruptivos como la inteligencia artificial, la robótica, el Blockchain, el Big Data, entre otros, nos enfrentan a nuevos retos, el desafío es conectarlos al servicio de la inclusión financiera y con el acceso equitativo para que todos los ciudadanos encuentren en la banca una palanca para su crecimiento económico y desarrollo social.

La meta sigue siendo clara: necesitamos una banca amiga, humana, que cuando toque la vida de las personas las transforme. Una banca 4.0 que llegué a todos los segmentos económicos de forma rápida, amistosa y siempre consciente de su crucial papel en el desarrollo económico y social.

Una banca que se autoevalúa y reconoce que aún falta un largo camino en materia de educación financiera, que requiere esforzarse por comunicar mejor sus productos y servicios, y que promueve la entrada de nuevos actores al ecosistema, desde la visión que la competencia en la industria es clave para ofrecer cada vez mejores opciones a los ciudadanos.

Nuestro compromiso en esta Convención Bancaria es mejorar la vida de los colombianos ofreciéndoles los beneficios de la bancarización.

¿Cómo lograrlo?

Tenemos cinco grandes retos:

  • 1. Educación financiera,
  • 2. Inclusión,
  • 3. Identidad digital única,
  • 4. Promoción y aceptación de nuevos medios de pago electrónicos y
  • 5. Marco regulatorio que permita seguir avanzando en el acceso de todos a los beneficios de la banca.

1. El punto de partida debe ser la Educación Financiera

Debemos reconocer que, para transformar la vida de las personas, necesitamos primero ganar su confianza en lo que hacemos y en cómo lo hacemos.

Como banqueros entendemos la gran responsabilidad que tenemos en el diseño de productos y servicios para cada sector de la población y reconocemos que uno de nuestros grandes desafíos es abordar la percepción negativa que tienen los ciudadanos hacia la banca, en especial la de aquellos que nos ven como “los que ganan mucho dinero”.

El diagnóstico es claro. Debemos esforzarnos en comunicar mejor nuestro modelo de operación, dando información fácil de entender y asegurando que la educación financiera sea el punto de partida antes de abordar al cliente.

Y en este camino, sabemos que necesitamos trabajar para que con transparencia los colombianos entiendan cada producto, sus beneficios, la forma de acceder a ellos y el por qué tomar la decisión de bancarizarse les permitirá un mayor crecimiento económico y desarrollo social.

El papel de la educación financiera debe ser pensado en los escenarios digitales actuales y futuros. Esta debe tener como propósito generar hábitos de protección de la información y del dinero, así como del buen uso y aprovechamiento de los productos y canales.

Para profundizar el acceso de la población a los servicios financieros no basta con tener una oferta básica sin costo, atractiva y los más modernos estándares tecnológicos. La clave está en que las personas cuenten con herramientas desde las primeras etapas de su vida, las cuales les faciliten tomar decisiones más informadas que mejoren su calidad de vida y hagan más amigable su interacción con el sistema financiero.

Por primera vez en la historia, cada ser humano puede conectarse con cualquier persona en el planeta. Esto tiene un gran poder para transformar la manera en la que gestionamos el dinero. En este sentido, es necesario que los profesionales de la banca entendamos e interioricemos el uso de herramientas digitales como nuevas habilidades imprescindibles en el sector.

Nuestro compromiso: hacer de la banca, un servicio más humano, donde el usuario financiero sea el centro y la razón de nuestro constante cambio.

2. El segundo desafío es garantizar el acceso a los servicios financieros, enmarcados en una política de inclusión pensada en los desafíos futuros que plantea la digitalización de los servicios financieros y la cuarta revolución industrial.

El esfuerzo debe estar orientado a crear una banca moderna al servicio de todos, donde se puedan hacer los procesos sin documentos físicos, donde se incorporen tecnologías de reconocimiento biométrico, que sean seguros y generen confianza, facilitando la inclusión de las personas de los niveles socieconómicos que históricamente han estado más alejados de los sistemas formales.

Hemos avanzado de forma decidida en este frente. Las entidades financieras colombianas incorporamos en las últimas décadas la innovación tecnológica en la ampliación de la oferta de servicios financieros, hemos desarrollado de manera exitosa productos sin costo para la población de menores ingresos y productos convenientes, fáciles de usar y cercanos como canales virtuales, telefonía móvil, pagos automáticos, billeteras electrónicas, tarjetas con tecnología NFC y créditos de bajo monto, para todos.

Hace cinco años, la mayoría de estos desarrollos estaban lejos de ser parte de nuestra cotidianidad. Hoy en día son una realidad.

Colombia se ha venido transformando en una de las economías con mayores niveles de innovación financiera de la región. Desde el sector hemos aumentado significativamente las inversiones en innovación, que según el más reciente Informe de Sostenibilidad de Asobancaria, ascendieron a cerca de $130 mil millones en 2018, y prevemos superarán los $400 mil millones en 2019.

En los últimos 10 años hemos alcanzado avances significativos en materia de inclusión financiera, al punto que más de 13 millones de adultos colombianos accedieron por primera vez al sistema financiero formal en este período. En el mismo sentido, el número de operaciones realizadas a través de los canales de internet y banca móvil ha crecido a tasas superiores al 30% promedio anual en la última década, pasando de 251 a 3.684 millones.

Asimismo, este interés por incrementar los niveles de innovación financiera explica que escenarios como ´LaArenera´, el SandBox de la Superintendencia Financiera, hayan contado con una participación significativa de las entidades financieras. De la totalidad de los proyectos aprobados por parte de SFC Innova, todos vinculan al menos una entidad de nuestro sector.

Sin embargo, son todavía relevantes los retos que nos impone esta nueva revolución. Consciente precisamente de los desafíos que tenemos como industria, encuentro aquí hoy el espacio apropiado para señalar la hoja de ruta que luce imperativo continuar construyendo para lograr estos propósitos.

La digitalización reduce los costos de transacción y facilita el monitoreo de datos de forma tal que se permite a las empresas innovar mediante la creación de nuevos modelos de negocios que atienden las necesidades de los consumidores.

Los nuevos esquemas de inclusión financiera deberán estar enfocados en ofrecer productos y servicios que se adapten a los cambios de la transformación digital y brinden a los grupos poblacionales excluidos una oportunidad para mejorar su estilo de vida, proteger sus activos, crear fuentes de ingreso, afrontar y mitigar riesgos y planificar para el futuro.

Asimismo, es importante seguir reduciendo la brecha digital en el país, optimizar la infraestructura digital y mejorar la calidad de los servicios de telecomunicaciones, especialmente en regiones apartadas.

Esto permitirá asegurar el acceso del 100% de la población a redes de telecomunicaciones y conectividad móvil. Sin estas, será difícil garantizar la inclusión financiera del 100% de la población colombiana, un asunto de suma importancia si consideramos que tanto los teléfonos móviles como los productos de tramite simplificado han sido un motor fundamental para lograr cobertura financiera en municipios y sectores tradicionalmente excluidos.

3. El tercer reto que es imperativo afrontar es la identidad digital. La economía y la forma de hacer negocios en el mundo ha venido cambiando y ha pasado de entornos físicos a ecosistemas digitales. En ese contexto, la identidad digital es el nuevo pasaporte para acceder a servicios en línea y realizar transacciones digitales, condición que la ha convertido en la pieza clave para lograr eficiencias en los negocios y para la construcción de Estados modernos que facilitan la vida a sus ciudadanos.

Para la industria financiera la identidad digital es un paso obligado con el fin de avanzar en la consolidación de un ecosistema digital completo, en el que se promueve la competencia de diferentes actores del sistema financiero.

Este modelo permitirá activar procesos 100% digitales y con ello traer beneficios para mejorar la experiencia del cliente y favorecer la seguridad de los procesos de identificación y autenticación. Para los ciudadanos contar con una identidad digital significa reducir trámites engorrosos, mejorar el manejo del tiempo y generar una mayor capacidad de seguimiento a sus interacciones tanto con el Estado como con los agentes privados.

Los esfuerzos por parte del sector financiero han sido evidentes a través del FinnLab, el laboratorio de innovación que ha sido coordinado por la Asociación Bancaria. Bajo esta instancia se presentaron recomendaciones de política pública en torno a la construcción de una identidad digital efectiva en el país. Sin embargo, debemos continuar trabajando con el Gobierno para hacer de esto parte de la cotidianidad de todos los colombianos.

4. El cuarto punto de nuestra agenda y de esta nueva hoja de ruta es la promoción y aceptación de medios de pago electrónicos.

Hoy, como industria y como país somos cada vez más conscientes que la masificación de pagos electrónicos genera beneficios a todos los actores del ecosistema de pagos: (i) aporta al crecimiento económico; (ii) incrementa la seguridad de los consumidores; (iii) mejora la capacidad fiscal del Estado; (iv) incrementa la facturación de las empresas al tiempo que mejora el manejo de tesorería y les otorga ventajas en términos de inclusión financiera y acceso a la formalización.

La revolución 4.0 trae consigo consumidores más exigentes, con hábitos transaccionales en constante transformación que revelan la necesidad de tener una conexión rápida, directa y constante con el sistema financiero. Los pagos electrónicos se deben acomodar a estas necesidades y generar beneficios a todos los actores del ecosistema de pagos.

Desde el Proyecto F, creado y liderado por la industria bancaria, se han consolidado iniciativas interinstitucionales para la masificación de los pagos electrónicos en el país desde las dimensiones de recaudo y pagos.

Los avances más relevantes han sido el pago de impuestos nacionales y distritales con productos de ahorro y crédito, el pago de parafiscales y seguridad social a través de canales digitales y la dispersión de recursos territoriales mediante cuentas maestras.

Pero la masificación trae además oportunidades para las ciudades del futuro. Las iniciativas y las políticas de apoyo de ciudades inteligentes podrían convertirse en vías fundamentales para los gobiernos que buscan promover el crecimiento económico, mejorar la seguridad, atraer a las empresas y prestar mejores servicios a sus ciudadanos. La tecnología de pagos digitales es un facilitador crucial de las ciudades de la cuarta revolución y aportan beneficios significativos a los consumidores, empresas, gobiernos y economías.

5. Nuestro quinto desafío es el resultado de las huellas que genera la interacción de la sociedad con el mundo digital, y que convierten a los datos en un activo fundamental para todas las industrias.

En este sentido, nuevos conceptos como APIs, Big Data y la analítica de datos han emergido y están modificando la forma en la que operan las empresas, impactando a la industria financiera .

El Open Banking, motivado por las directrices de PSD2 en Europa, trae retos y oportunidades para crear nuevos modelos de negocio y generar valor, sin perder de vista la autonomía de los clientes para lograr compartir sus datos bancarios con terceros de forma segura.

En el mundo contemporáneo, el volumen de datos está creciendo a un ritmo acelerado. La penetración del internet y la multiplicación de los dispositivos móviles serán elementos claves para que dicho ritmo se dinamice. Esta nueva tendencia exige hoy al sector financiero articular sus procedimientos con la nueva realidad del Open Banking y las nuevas regulaciones que aparecerán.

Igualmente, debemos continuar con la implementación de las tecnologías avanzadas con el fin de ofrecer servicios y productos financieros que sigan los más modernos estándares internacionales que beneficien a nuestros consumidores. Los avances por parte de la banca en la adopción de mecanismos de blockchain, desarrollo de espacios operativos abiertos, conocimiento del cliente, inteligencia artificial y ciberseguridad, serán indispensables para la planeación estratégica de todo el sistema financiero. No podemos equivocarnos… avanzar en estos aspectos es hoy una tarea crucial para nuestra industria.

Los libros de historia recodarán esta época como la transición hacia la cuarta revolución industrial. Es una coyuntura emocionante y a la vez llena de desafíos. Como nunca, tenemos a nuestra disposición un conjunto de herramientas que pueden mejorar y aumentar la calidad de vida de millones de personas. Sin embargo, para que esta revolución beneficie a la mayor cantidad de colombianos se requiere de un liderazgo y compromiso. El sector financiero, asume con entusiasmo esta oportunidad para garantizar un mayor bienestar social para todos los ciudadanos.

Una banca 4.0 es la que hoy declara que seguirá trabajando con el mayor interés y dedicación, y, sobre todo, de una manera coordinada para que todos los colombianos tengan acceso a educación financiera de calidad desde sus primeros años. Una banca que toma como prioritario fomentar y promover la inclusión como base para el desarrollo, y que impulsa la innovación y la transformación digital al servicio de todos los colombianos, con modelos abiertos que faciliten la competencia y la mejora en los beneficios para el usuario final. Siempre sobre la base de una sólida regulación que asegure la seguridad jurídica de largo plazo.

Bienvenidos a nuestra convención bancaria,

Juan Carlos Mora

Presidente

Junta Directiva de Asobancaria

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