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Ética empresarial, única solución contra la corrupción

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/Opinion03-05-2019

Por Juliana Mejía Restrepo
Analista
Vicepresidencia Jurídica
Grupo Bancolombia

Ética empresarial, única solución contra la corrupción

De nada valen códigos de ética y políticas corporativas, si éstas no reflejan los valores que se viven al interior de una organización, desde la más alta administración y pasando por cada uno de los colaboradores.

Un acercamiento al flagelo que está de moda: La corrupción

Todos los días, al abrir el periódico o escuchar las noticias, nos confronta una realidad: los escándalos de fraude y corrupción abundan.

La percepción de corrupción en Colombia está en aumento, según el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) 2018 de Transparencia Internacional. En la más reciente edición de este índice, el país pasó de 37 a 36 puntos sobre 100, siendo 0 (corrupción elevada) y 100 (transparencia elevada), y descendió del puesto 96 al 99 entre 180 países cubiertos por la medición.

Según Andrés Hernández, Director Ejecutivo de Transparencia por Colombia, “sin lugar a duda los esfuerzos que se han realizado para enfrentar esta grave problemática en los últimos años no han sido suficientes, y la corrupción está poniendo al Estado contra la pared”.

Si damos un recorrido internacional de lo que ha sucedido en las últimas dos décadas, identificamos a grandes empresas involucradas en actos de corrupción que de una u otra forma vieron su buena reputación afectada: Siemens, compañía de tecnología alemana. Samsung, el más grande grupo empresarial surcoreano. Enron Corporation, empresa del rubro energético que llegó a ser el séptimo grupo empresarial de mayor valor en Estados Unidos. Petrobras, la gigante petrolera estatal de Brasil. FIFA, órgano rector del fútbol mundial y Odebrecht, constructora brasileña con una gran expansión en Latinoamérica y África.

En el ámbito nacional encontramos también escándalos con graves consecuencias para nuestra sociedad:

  • Reficar: daño patrimonial cercano a los 17 billones de pesos.
  • Estraval: escándalo de libranzas de 800.000 millones de pesos.
  • Interbolsa: mayor descalabro bursátil con pérdidas de 300.000 millones de pesos.
  • Saludcoop: desvío de recursos equivalentes a 1,4 billones de pesos.

Este panorama evidencia no solo una debilidad de controles en las empresas, sino, lo que es peor, una crisis de valores que nace en el foro individual de las personas y trasciende a la cultura organizacional. De nada valen códigos de ética y políticas corporativas, si éstas no reflejan los valores que se viven al interior de una organización, desde la más alta administración y pasando por cada uno de los colaboradores.

Es inevitable preguntarse ¿por qué las empresas han impulsado o permitido estos comportamientos? Evidentemente las ganas de poder y los incentivos de crecer son cada vez mayores y los medios para lograrlo pueden ser poco éticos cuando no hay sanción social ni judicial.

La extensión y persistencia de las prácticas corruptas en el mundo demuestran que no se trata de un fenómeno ocasional y aislado, ni que es exclusivo de la política, sino que estamos ante tendencias profundamente arraigadas en la cultura que afectan los códigos morales más profundos. Y nuestro país sigue rajándose en esto.

Entre los países de América Latina, Colombia obtiene casi el mismo puntaje de Panamá (37) y se ubica por debajo de Uruguay (70), Chile (67) y Argentina (40). Algunos de los países que obtienen puntajes más bajos que Colombia son Brasil y Perú con una calificación similar (35), Ecuador (34) y Venezuela (18). Entre los países OCDE el puntaje de Colombia es aún más preocupante: el país ocupa el penúltimo lugar entre 37 países, superando únicamente a México (28).

Índice de Percepción de Corrupción (IPC) 2018, cifras de los países de América Latina

La corrupción daña las sociedades, las comunidades y las economías. Obliga a los contribuyentes a pagar más por menos. Los tratos corruptos conducen a una infraestructura inferior y socavan el principio comercial de igualdad de condiciones. Sin embargo, al evidenciar una ausencia de transparencia en los negocios y en la sociedad, los corruptos encuentran justificaciones para obrar de forma inadecuada. Los valores éticos van perdiendo terreno cuando las acciones corruptas se logran justificar con argumentos como “todo el mundo opera de la misma forma” o “somos quienes ofrecemos la mejor calidad y solo obrando de esta forma podemos acceder a negocios” o “podemos acceder a beneficios que merecemos y la posibilidad de ser detectados es mínima”.  Se trata pues de un círculo vicioso difícil de romper; no obstante, en los últimos años han empezado a surgir tendencias que generan esperanza.

Muchos dirían que el problema de la corrupción está peor que nunca porque cada día hay nuevos hallazgos de corrupción pública y privada. Algunos más optimistas decimos que esto es síntoma de que el tema cada vez cobra mayor relevancia, su combate por parte de las autoridades en diferentes jurisdicciones es más efectivo, hay una mayor cooperación internacional, la sociedad ha empezado a reaccionar con vehemencia y ha generado presión en los Estados para tomar medidas adecuadas.

 Es así como ha salido a la luz pública más información sobre entramados, mermeladas, carruseles o enredos que hoy se traducen en las más grandes multas de la historia, pérdida de reputación, inhabilitaciones para contratar en diferentes geografías, contratos terminados y judicializaciones. 

El papel de las empresas

Es en este contexto que las empresas deben plantearse cómo obrar en adelante. Al respecto, vale la pena reflexionar sobre el desenlace que tuvo Siemens al descubrirse una violación sistemática de las leyes anticorrupción y las reglamentaciones contables en múltiples geografías. Este fue uno de los mayores escándalos de corrupción empresarial hasta la fecha. “En total, el escándalo costó a Siemens 2.500 millones de euros, incluidos 2.000 millones de euros en multas.

También se le prohibió a la firma tratar con ciertos clientes. El costo para los empleados de dos años de vergüenza bajo un intenso escrutinio público, especialmente en Alemania, es difícil de calcular. El gigante alemán de la ingeniería Siemens sufrió una enorme pérdida de confianza tras un escándalo de soborno, pero la determinación de afrontar la verdad puso a la empresa en el camino de la recuperación”, aseguró el diario británico The Guardian en una de sus publicaciones en marzo de 2012.

Esto fue lo que Siemens AG hizo para hacer frente a la situación:

  • Cooperó con los investigadores y lanzó su propia investigación sobre cada parte del negocio.
  • Pagó $ 1.6 billones en multas en Alemania y los Estados Unidos, y realizó cambios radicales en su administración.
  • Se comprometió con prácticas 100% éticas y declaró competir únicamente sobre los méritos de sus productos.

Desde que entró en vigor su nuevo régimen de cumplimiento, Siemens AG ha visto una mejora anual en sus resultados financieros. Y, según la compañía, esto también resultó ser bueno para la seguridad del personal, la moral y el rendimiento. Aunque no existen unos lineamientos que dicten que las empresas deben responder exactamente de la misma manera como lo hizo Siemens frente a los actos de corrupción, sí existen unos requerimientos mínimos por ley que conllevan a que los resultados de las organizaciones sí sean los mismos: acabar con la corrupción y erradicar malas prácticas que acaben con la integridad de la empresa y las personas.

A pesar del gran impacto que sufrió en su reputación, a raíz de su respuesta, Siemens poco a poco pasó a ser reconocida como una empresa que aporta en la lucha contra la corrupción. Y como Siemens AG, hay otras que tras un escándalo han buscado cambiar su forma de operar y han invertido en fortalecer sus sistemas de compliance; entre éstas se pueden listar Walmart, HSBC, Technip y Volkswagen, que con trabajo y en una u otra medida, han ido reconstruyendo su reputación.

Hay más otras empresas, que sin tener escándalos de corrupción de por medio, han tomado acciones decididas para jugar limpio. Estas tienen un papel importante en la sociedad pues pueden influir o encabezar un cambio positivo, dando ejemplo y exigiendo un comportamiento ético a otras empresas que forman su cadena de valor. Bancolombia se enorgullece de contarse entre estas compañías. Hemos invertido en el fomento de nuestra cultura ética y buscamos asegurar que nuestros valores permeen todas las decisiones en nuestro día a día.

La ética e integridad en los negocios es un punto de partida en el que todos debemos convergir.

La sociedad reclama este comportamiento y es momento de empezar a trabajar en él, con la certeza de que ello contribuirá al crecimiento rentable y sostenible de las empresas que se comprometan. Una forma de hacerlo es introduciendo programas de cumplimiento efectivos, que cuenten con los siguientes componentes:

  1. Prohibición de malas conductas. Declaración expresa del compromiso con la ética y prohibición de malas conductas, incluidos el fraude y la corrupción. La prohibición deberá reflejarse en el Código de Conducta y desarrollarse en políticas internas.
  2. Liderazgo y responsabilidad. Creación y mantenimiento de una cultura organizacional que fomente la conducta ética, dando ejemplo desde la más alta dirección y enfatizando que el cumplimiento es responsabilidad de todos los empleados.
  3. Evaluación de riesgos de manera continuada. Identificación de aquellas áreas o procesos que presentan riesgos y realizar una valoración de los mismos. La evaluación de riesgos debe ser continuamente revisada y actualizada.
  4. Políticas Internas. Desarrollo de un programa efectivo que articule políticas y procedimientos que se utilizarán para prevenir, detectar, investigar y remediar actos incorrectos. Dentro de los temas que se deben cubrir están los procesos de selección de empleados, debida diligencia de socios comerciales y otros terceros relevantes, relaciones con funcionarios públicos, manejo de conflictos de interés, recepción de regalos e invitaciones, donaciones, aportes a campañas políticas, registros contables. 
  5. Programas de Cumplimiento de los Socios de Negocios. Requerir o fomentar estándares similares en los socios de negocios estratégicos e intermediarios que pueden actuar en nombre de la empresa. Busca evitar que estos comprometan la responsabilidad de la empresa y tener una influencia positiva en la cadena de valor.
  6. Sistema efectivo de controles internos.  Controles efectivos para asegurar que los reportes de la empresa revelan adecuadamente su realidad financiera y que todas las transacciones son adecuadamente documentadas. Comprende también sistemas de gobierno con controles y balances apropiados para la toma de decisiones.  
  7. Capacitación. Toma de medidas razonables y prácticas para comunicar periódicamente el programa de cumplimiento. Esto incluye la realización y documentación de capacitaciones adaptadas a los distintos roles y responsabilidades de los empleados de la organización, con énfasis en aquellos involucrados en actividades de "alto riesgo".
  8.  Incentivos y disuasivos. Adopción de incentivos apropiados, como la protección de denunciantes, y de medidas disuasivas como mecanismos de investigación y sanción disciplinaria a quienes se vean involucrados en malas conductas u otras violaciones al programa de cumplimiento.
  9. Canales de Asesoría y de Denuncia. Adopción de medidas y mecanismos efectivos para brindar orientación y asesoramiento al personal en temas éticos y de cumplimiento, y creación de un ambiente en el que el personal pueda informar cualquier preocupación, ya sea en relación con sus propias acciones o los actos de otros, el cual debe estar complementado por canales de denuncia de fácil acceso y que garanticen la confidencialidad.
  10. Mecanismos de Investigación y Sanción. Implementar procedimientos para investigar malas conductas y violaciones al programa de cumplimiento y toma de medidas razonables para responder con la acción correctiva apropiada cuando se identifica una mala conducta.

6 buenas razones para actuar éticamente

   
1 Si una empresa actúa siempre bajo el marco de la ética y hace las cosas bien le permitirá construir una buena reputación, será querida y valorada.
2 Actuar éticamente ayuda a crear una cultura organizacional bien definida y una fuerte identidad entre los empleados que garantiza la lucha por sacar adelante la empresa y mantiene al personal motivado.
3 Hacer las cosas bien garantiza la responsabilidad social, ayuda a introducir la ética en los negocios y aporta valor de marca, valor de innovación y más productividad, lo cual conlleva a mejorar la ventaja competitiva.
4 Hacer las cosas bien garantiza la calidad dentro de una organización.
5 El valor de hacer las cosas éticamente correctas cada vez es más apreciado entre mercados, inversionistas y consumidores.
6 Cuando se hacen las cosas bien se optimizan los recursos y se evitan reprocesos..

La ética e integridad en los negocios es un punto de partida en el que todos debemos convergir. ¿Cómo está adoptando una postura a favor de la ética e integridad en su empresa?

 

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