Jorge Londoño, presidente de Bancolombia
“NO VEMOS UNA CATÁSTROTE”

Foto: David Campuzano
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Como abrebocas de la Asamblea BID en Medellín esta semana, el presidente de Bancolombia, Jorge Londoño, habla de los efectos de la crisis internacional y cómo está preparado el sector financiero colombiano para afrontarla. |
Por: Redacción Negocios. Marzo 22 de 2009
El golpe se ha sentido en los niveles de crecimiento del país, que se han reducido de manera importante.
Para Jorge Londoño, la internacionalización de Bancolombia ha sido fundamental.
De manera pausada y tranquila, el presidente de Bancolombia, una de las instituciones financieras más importantes del país, Jorge Londoño Saldarriaga, se refirió a los efectos de la crisis internacional al proceso de internacionalización del banco y a los beneficios que para la institución ha traído su participación en el mercado internacional de capitales.
Llamó la atención sobre el obstáculo en que se constituye el que un país como Colombia tenga reglamentaciones como la del tope de usura para el desarrollo del negocio financiero en el país, en su objetivo de aumentar los niveles de Bancarización.
La crisis en Colombia es una reacción a la crisis internacional, primero cayeron las bolsas y luego se deterioró el sector real. Pero los bancos estaban sólidos y todavía mantienen una buena posición. ¿Cuál es su percepción sobre qué tan fuerte será el chaparrón?, ¿Qué ocurriría si la crisis se profundiza y se prolonga? ¿Cuánto aguantarán los bancos?
A nivel mundial la crisis se originó en el sector financiero y la parte más aguda ha ocurrido en los países desarrollados, donde comenzó. Y en las pérdidas que se le originaron al sector financiero. La consecuencia directa fue que el sector financiero perdió la capacidad para jugar en la economía como elemento dinamizador.
En Colombia tenemos un sistema financiero sólido, sin los problemas internacionales. No tiene activos tóxicos; la situación del crédito hipotecario es distinta a la de los países desarrollados. Aquí las hipotecas no son un problema sino una posibilidad de crecimiento y de reactivación de la economía. Tenemos un sector financiero que el año pasado tuvo una buena rentabilidad, con el atributo muy especial de que sigue creciendo; en estos momentos continúa entregando crédito. Pero esta situación no nos exime de los impactos de la crisis. El hecho de que la economía venía creciendo al 5% o al 7% y que este año crezca, según los analistas, entre 0% y 2%, refleja la magnitud del impacto.
Es evidente que en una economía que crece al 7% todo el mundo tiene posibilidades altas de éxito. Y la actividad de la banca, del manejo del riesgo, es más sencillo. Pero una economía que crece entre 0% y 2% está llena de riesgos. La posibilidad del fracaso de los negocios y de la capacidad de pago de las personas se hace muy alto, aumenta significativamente el riesgo.
En ese panorama, el sector financiero tiene una responsabilidad muy grande: administrar el riesgo creciente. Pero el colombiano tiene la capacidad de hacerlo. Además, el país ha sido bien manejado desde el punto de vista monetario y fiscal, coherente con lo que ha sido la historia.
El contagio llegó a Colombia por el sector externo, que contaminó la industria, cayó el empleo, y ha deteriorado la cartera de los bancos. Se ha reducido el flujo de nuevos créditos por mayor percepción del riesgo, que obliga a los banqueros a un manejo prudente que los hace ser más cuidadosos para prestar. También hay cierta aversión de la gente a tomar créditos.
Esa es una visión clara. Hay un manejo más cauteloso de parte del sector financiero. La gente cuando toma crédito, está haciendo una manifestación de lo que son sus expectativas de vida. Compra casa porque sabe que tendrá los ingresos para pagar, porque cree que los va a tener en los dos o tres próximos años. Por eso la confianza de los consumidores es un factor determinante en el consumo, que en el país viene bajando.
Sabemos que nuestro crecimiento de cartera se va a reducir. El año pasado la cartera creció cerca del 19%, y este año puede estar por debajo del 10%.
En los países del epicentro del problema, hay un “Credit Crunch”. Los bancos recibieron dinero para sobrevivir, les recuperaron algunos de sus activos malos; podrían tener las condiciones financieras para participar del crédito, pero no lo hacen. Por prudencia, por temor, hay una congelación de créditos. Esto agudiza la crisis. Pero lo peor que se puede hacer en esos países, como ha habido ciertas intenciones de hacerlo, es obligarlos a que presten, sólo porque han recibido recursos del Estado. Esta obligación agudizaría aún más la crisis porque se estaría prescindiendo de la capacidad que tiene la banca de seleccionar el riesgo, una de sus labores fundamentales.
¿Cuál puede ser el aumento en los niveles de cartera vencida en Colombia a raíz de la crisis?
Hoy en Bancolombia está en 3,6%. No ha habido un deterioro acelerado en los últimos meses. Creemos que se elevará este año y que sentiremos el impacto, que nos va a exigir un nivel mayor de aprovisionamiento y un nivel de mayor costo de crédito por ese fenómeno. Pero no vemos una catástrofe, no creemos que vamos a llegar a los niveles que se presentaron en el pasado.
En la crisis de los 90 el sector financiero se desempeñó bien, comparativamente con otros países, porque aprendimos una serie de lecciones. Se mejoró en capitalización y aprovisionamiento de las entidades, pero en especial en el nivel sofisticado de administración de cartera del sistema financiero. En la actualidad la banca tiene disposición de hacer reestructuraciones y recuperación de cartera mejores, que amortigua el impacto de la crisis.
Bacolombia hoy es una entidad particularmente internacionalizada, que hoy le representa cerca del 25% de sus ingresos. ¿Cómo ven la evolución de estos negocios y la situación en El Salvador, con el nuevo gobierno?
El proceso de internacionalización forma parte de la columna vertebral de nuestra estrategia. Queremos apoyar los procesos de internacionalización de nuestros clientes para que los colombianos tengan recursos en sus operaciones de comercio exterior, que siguen teniendo buena dinámica: banano, flores, exportaciones industriales. Las compañías nacionales que tienen procesos de internacionalización son sólidas. Nosotros las apoyamos.
También queremos vincularnos a los negocios financieros de otras latitudes, como es el caso del Banco Agrícola de El Salvador (propiedad de Bancolombia desde 2007), un país que ha sido golpeado fuerte por la crisis, porque su economía está muy relacionada con la de Estados Unidos. El crecimiento del año pasado de ese país seguramente será muy bajo. Algunos analistas creen que será negativo, aunque nosotros pensamos que será positivo, del orden de 1%.
En El Salvador tuvimos el año pasado una operación rentable, y crecimos la participación de mercado. Estar presente en esa nación es como estar en las olimpiadas, es una economía pequeña, pero allí están los más importantes jugadores de la región.
Sobre las recientes elecciones, el Frente (de izquierda) por primera vez obtuvo la presidencia. Creemos que en Latinoamérica cuando uno hace negocios debe tener claro que el entorno político puede ser cambiante, lo que no significa que sea malo. Nosotros no hacemos negocios dentro de un modelo político determinado, los realizamos dentro de una geografía donde hay países exitosos que tienen modelos políticos diferentes.
Creemos que en El Salvador se dio un proceso electoral que fue modelo para la región. Tiene la importancia de que es la primera vez que la izquierda llega al poder desde cuando se firmó la paz y ese es un hecho que solidifica mucho ese proceso. Encontramos que la elección fue positiva por la participación, se desarrolló de manera pacífica, la oposición reconoció el triunfo de manera rápida y generosa, aunque el margen de diferencia fue de 2%.
Una de las cosas que nos llevaron a invertir en El Salvador es que se trata de un país institucionalmente muy desarrollado y se destaca por eso en la región. Durante la campaña y en el momento del triunfo, el presidente electo (Mauricio Funes) señaló que reconoce la importancia de una economía participativa, basada en la libre empresa y que busque modelos de desarrollo incluyentes. Es lo que nosotros hacemos como negocio, no desarrollamos un negocio atado a un modelo político, sino a las posibilidades de una región. Sentimos un reto en poder desarrollar nuestro modelo de negocio en entornos políticos cambiantes.
¿Pasado el chaparrón de la crisis, ustedes ven un Bancolombia mucho más internacionalizado, extendido en otros países?
Hemos hecho explícito que nuestra estrategia de incorpora un elemento de internacionalización de este banco. Aunque en coyunturas como esta las oportunidades son más numerosas y las dificultades para acogerlas también son mucho más grandes. Pero mantenemos la obligación con nuestros accionistas de buscar oportunidades de crecimiento en el exterior que podemos explotar, de manera consistente con nuestro proceso de creación de valor. Que podemos aprovecharlas de manera rentable.
¿Cuáles han sido los beneficios de participar en mercados de capitales del exterior, tener la disciplina de preparar cifras, de informárselas al mercado? ¿Qué tanto ayuda esto a modernizar y a cambiar la cultura de la entidad?
Es una fortaleza del Bancolombia. Hemos encontrado en el mercado internacional de capitales el respaldo en los momentos más importantes. En la crisis del año 2000 conseguimos el respaldo para recapitalizar el Banco y en 2007 para respaldar nuestro proceso de expansión, luego de la adquisición del Banco Agrícola de El Salvador. Las empresas que nos debemos al mercado público tenemos que estar en una labor permanente de interpretar qué quieren nuestros accionistas. Cuando se llega al mercado internacional de capitales, que está en manos de inversionistas profesionales, se establece un intercambio con una comunidad exigente y conocedora, que beneficia a las instituciones. Las discusiones con nuestros inversionistas se han constituido en los escenarios donde mejor se ha perfilado la estrategia de esta entidad.
Desde 1995 tenemos una disciplina muy rigurosa. Cada tres meses hacemos conferencias telefónicas con analistas e inversionistas y en el año salimos a hacerles presentaciones para explicarles cómo van la institución y el país, y asistimos a conferencias con los inversionistas del exterior. Estamos haciendo una labor importante para el Banco y para la economía del país, porque somos una institución representativa de lo que es Colombia para la comunidad financiera internacional.
En el tema de los pleitos con los Gilinski, ¿El Banco ya ve luz al final del túnel?.
Una entidad de este tamaño está sometida a innumerables procesos legales. Estos pleitos están siendo enfrentado por un grupo muy profesional de abogados, que lo han manejado con los criterios que nos inspiran: que se cumpla con las decisiones legales y de las autoridades. El Banco ha estado convencido de que en el proceso de adquisición del Banco de Colombia se actuó de manera ortodoxa y correcta. Ese pleito lleva tanto tiempo, que se comienza a agotar y llegan los momentos de las decisiones definitivas. Estamos confiados de la rectitud de nuestras actuaciones.
Quien mira el estupendo edificio que construyeron en Medellín advierte que expresa los valores del Banco. Pero se piensa que Bancolombia es una gran entidad nacional, con sede en Medellín. ¿Esta situación no crea tensiones al no estar su sede en el centro político y regulatorio del país, donde también se hacen los grandes negocios?
Resulta curioso, pero ésto no es totalmente exótico en el mundo. Tiene costos, pero también muchos beneficios. Hay muchas actividades que se desarrollan en Bogotá, pero hay muchas ventajas, en especial en un país como Colombia porque se le da importancia a las regiones. Este es un país de ciudades, viajamos más a Bogotá, pero también lo hacemos a Cali, Bucaramanga, Barranquilla. El país está lleno de regiones con diferencias económicas y culturales, que para desarrollar la banca es importante entenderlas. Con frecuencia digo que para el negocio de la banca es más importante la antropología que la tecnología. Hay que desarrollar banca para todas las regiones.
Pero también tenemos una gran sede en Bogotá de la que estamos orgullosos. Estamos terminando la remodelación, que además ha contribuido a la modernización de un sector importante de la ciudad. Incluso, con una sala de arte donde instalaremos la colección del Banco, de arte colombiano, que es valiosísima, para que pueda ser accesible al público de la capital.
Bancolombia ha vinculado en posiciones directivas a gente de toda Colombia, ¿esa es una política del Banco?
Buscamos un equipo de trabajo muy profesional, basado en el mérito. No nos aferramos a regionalismos, buscamos más el conocimiento de la gente. En el caso del Banco Agrícola de El Salvador, por ejemplo, hemos hecho pocos cambios, conservamos al mismo presidente salvadoreño y a buena parte del equipo directivo, aunque allí hay un colombiano. Para la vicepresidencia de banca de empresas encontramos un salvadoreño en Canadá y lo repatriamos.En Colombia tenemos gente de todo el país e incluso algunos extranjeros. Creemos que en una economía globalizada ésto tiene que ser así. Pretendemos que este sea un banco que refleje al país en todo lo que hace, en su red de oficinas, en su portafolio de negocios, cómo tiene distribuidos sus créditos. Así está integrada su fuerza de trabajo.
Existe la percepción de que en posiciones directivas hay menos mujeres que en otras entidades del sector financiero, donde la mujer ha tenido posiciones destacadas.
En el equipo de vicepresidentes solo tenemos una dama, situación que está algo desacoplada con la política del Banco. En Medellín, en el nuevo edificio, el 65% son mujeres. Ha ocurrido que en los procesos de selección han llegado más hombres de mujeres. En la calidad del trabajo y en el perfil del trabajo femenino, el sector financiero se destaca porque las mujeres tienen unas ventajas muy importantes.
Cuáles han sido las realizaciones de la Fundación Bancolombia, que hace parte de la labor social de una entidad, con una presencia nacional importante.
Se trata de una entidad muy activa dentro de nuestros objetivos de responsabilidad social. Nos preocupan los temas de educación a nivel nacional. Por ejemplo, tenemos programas como “Las Letras Van por Colombia”, llevamos pequeñas bibliotecas a instituciones educativas, que va más allá de llevar libros, además tecnología para administrar las bibliotecas, guías para talleres de lectura y para promover la lectura. Creemos que estamos haciendo lo mismo que cuando prestamos dinero, aportando al desarrollo del país. Impulsar el afecto por los libros genera un impacto positivo de largo plazo.
En la Fundación somos socios de la Fundación Empresarios por la educación, donde contribuimos al mejoramiento de la calidad docente. Y procuramos que los empleados del Banco se vinculen a las labores sociales. Tenemos un programa de voluntariado con 892 personas que aportan parte de su tiempo al servicio social. Si se suman las horas que esas personas le dedican a esas tareas la cifra cercana a los $2 billones al año.
¿Cómo se relaciona la responsabilidad social con la estrategia de negocios?
Creemos que deben estar sincronizadas. Nuestra principal responsabilidad social es ejecutar nuestro negocio de manera que consigamos el mayor impacto en el desarrollo de la sociedad. Tenemos el deber de colocar a Colombia en la posibilidad de adelantar negocios que nosotros creemos que se deben adelantar en la sociedad. No es sólo hacer el negocio más rentable, es hacer el que consideramos que nuestra comunidad requiere.
Bancolombia ha sido líder en el establecimiento de corresponsales no bancarios, lo hacemos porque en un país con una población tan dispersa, tenemos que identificar mecanismos rentables y llevar la banca a los últimos rincones del país. Nosotros recogemos un capital en el mundo entero para desarrollar banca, tenemos que demostrarles a los inversionistas que estamos creando un impacto social adecuado, sin perder la rentabilidad del banco. Hemos logrado diseñar productos y servicios con alto contenido tecnológico, medios de accesos a la banca.
Lo más difícil es el micro crédito, tenemos toda la disposición, pero ha sido muy difícil. En Colombia existe una reglamentación sobre los topes de usura, que es perversa porque aleja las posibilidades de servir a los estratos más pobres y por eso caen en manos de sistemas que pueden evadir esos controles. Sin embargo, tenemos una actividad importante de microcrédito, trabajamos en cómo hacerlo rentable. Si no es rentable, no tiene posibilidades crecer y tener impacto.
Fundación Bancolombia, alineada con la estrategia
“Se trata de una entidad muy activa dentro de nuestros objetivos de responsabilidad social. Nos preocupan los temas de educación a nivel nacional. Por ejemplo, tenemos programas como “Las Letras Van por Colombia”, llevamos pequeñas bibliotecas a instituciones educativas, que van más allá de llevar libros. Además, ofrecemos guías para talleres de lectura. Creemos que estamos haciendo lo mismo que cuando prestamos dinero: aportando al desarrollo del país. Impulsar el afecto por los libros genera un impacto positivo de largo plazo.
También somos socios de la Fundación Empresarios por la Educación, donde contribuimos al mejoramiento de la calidad docente. Y procuramos que los empleados del Banco se vinculen a las labores sociales. Tenemos un voluntariado con 892 funcionarios. Si se suman las horas que esas personas les dedican a esas tareas, la cifra es cercana a los $2 billones al año”, explica Londoño.
“La gente es lo más importante”
El presidente de Bancolombia asegura que “buscamos un equipo de trabajo muy profesional, basado en el mérito. No nos aferramos a regionalismos, buscamos más el conocimiento de la gente. En el caso del Banco Agrícola de El Salvador, por ejemplo, hemos hecho pocos cambios, conservamos al mismo presidente salvadoreño y a buena parte del equipo directivo, aunque allí hay un colombiano. Para la vicepresidencia de banca de empresas encontramos un salvadoreño en Canadá y lo repatriamos.
En Colombia tenemos gente de todo el país, incluso algunos extranjeros. Creemos que en una economía globalizada ésto tiene que ser así. Pretendemos que este sea un banco que refleje al país en todo lo que hace, en su red de oficinas, en su portafolio de negocios, cómo tiene distribuidos sus créditos. Así está integrada su fuerza de trabajo.
Con relación a las mujeres, las consideramos parte importante del negocio, el 65% de la fuerza laboral en el edificio de Medellín son mujeres”.